Solo cinco capitales de provincia permiten el acceso a la vivienda con un ahorro de 40.000 euros
Un estudio reciente publicado por el portal inmobiliario pisos.com revela las crecientes dificultades de acceso a la propiedad en España. Según el informe, disponer de un ahorro previo de 40.000 euros, cifra que debería cubrir el 30% del valor de un inmueble —correspondiente a la entrada y los gastos de gestión—, solo permite adquirir una vivienda tipo de 90 metros cuadrados en cinco capitales de provincia del país.
El análisis toma como referencia los precios de venta proyectados para mayo de 2026 y evalúa la viabilidad de compra en las 50 capitales de provincia españolas bajo tres escenarios de ahorro: 30.000, 40.000 y 50.000 euros. Los resultados arrojan que, con un capital de 30.000 euros, ninguna capital española ofrece opciones que se ajusten a los requisitos financieros necesarios, ni siquiera en las plazas más asequibles como Jaén.
Al elevar el umbral de ahorro a los 40.000 euros, el mercado se abre únicamente en Jaén, donde se requieren 34.320 euros de ahorro previo; Zamora, con 35.244 euros; Cáceres, con 39.374 euros; Ciudad Real, con 39.525 euros; y Ávila, con 39.702 euros. Para ampliar el horizonte de compra a un número significativo de ciudades, el ahorro debe alcanzar los 50.000 euros, nivel que permite el acceso en 21 capitales, sumando localidades como Lleida, Huelva, Lugo, Castellón de la Plana, Córdoba, Almería, Murcia y Tarragona, entre otras.
Ferran Font, portavoz y director de Estudios de pisos.com, ha señalado una desconexión estructural entre el mercado inmobiliario y el laboral. Según el experto, el ahorro disponible solo resulta suficiente en aquellas zonas donde el dinamismo económico es menor y las oportunidades de empleo escasean. Por el contrario, en los grandes centros de actividad económica, donde se concentra la demanda laboral, los precios de la vivienda exigen un capital previo que queda fuera del alcance de la mayoría de los compradores.
Finalmente, el informe advierte sobre la situación de los ciudadanos que buscan emanciparse. La actual estructura del mercado somete a los posibles compradores a una dualidad compleja: el alto coste de los alquileres absorbe una porción sustancial de los ingresos mensuales, lo que reduce drásticamente la capacidad de ahorro necesaria para dar el salto a la propiedad. Esta circunstancia perpetúa la dependencia del mercado del arrendamiento y dificulta el relevo generacional en la tenencia de vivienda en España.


