domingo, junio 14, 2026
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Antonella Marty: La nueva derecha y el auge del movimiento woke

Antonella Marty advierte sobre el impacto de la religión y los populismos en el fortalecimiento de la «nueva derecha»

La ensayista y politóloga Antonella Marty presentó recientemente su obra «La nueva derecha», un análisis crítico sobre la evolución de los movimientos conservadores contemporáneos en América y Europa. En el marco de la divulgación de su estudio, la autora señala una preocupante erosión del pacto laico en Occidente y advierte que la instrumentalización de discursos religiosos en la política representa un desafío para la estabilidad de los sistemas democráticos y la preservación de las libertades individuales.

Según el diagnóstico de Marty, existe un resurgimiento de corrientes políticas que utilizan preceptos religiosos como guías directas para la implementación de políticas públicas. Este fenómeno, que identifica con especial fuerza en sectores de la derecha estadounidense, buscaría revertir la separación histórica entre la Iglesia y el Estado. La autora sostiene que este vínculo entre lo místico y lo político ha sido, históricamente, un factor de riesgo que amenaza el pluralismo y fomenta la persecución de quienes disienten de la doxa dominante.

En su análisis, la ensayista destaca que la narrativa de la denominada «nueva derecha» se apoya con frecuencia en la construcción de enemigos ideológicos y en la promoción de la «batalla cultural». Marty define esta tendencia como una «cruzada moral» que intenta imponer tradiciones y jerarquías sociales específicas. A su juicio, este movimiento reacciona de manera agresiva ante los avances en derechos civiles logrados por mujeres, minorías raciales y colectivos de la diversidad sexual, apelando a la nostalgia de un orden social previo a la Ilustración.

La autora también aborda la controversia en torno al término «woke», el cual reivindica desde su acepción original: «estar alerta» ante las injusticias históricas y sistémicas. Frente a las críticas que acusan a estos movimientos de fomentar un tribalismo identitario, Marty argumenta que la igualdad ante la ley, aunque fundamental, resulta insuficiente si no se atienden las desigualdades estructurales. Para la politóloga, el feminismo y la defensa de los derechos humanos son herramientas esenciales para interpretar una realidad que ya no puede explicarse únicamente bajo los parámetros de la Guerra Fría.

Respecto a la actualidad argentina, Marty analiza el liderazgo de Javier Milei, a quien describe como una figura que combina el descontento social con una narrativa de tintes mesiánicos. Según su visión, la victoria electoral de Milei es producto de un hartazgo ciudadano ante la inflación y la corrupción, pero advierte que su gestión muestra rasgos de autoritarismo y ataques a la libertad de prensa. La autora enfatiza la importancia de mantener los «anticuerpos» democráticos frente a discursos que cuestionan consensos históricos sobre derechos humanos.

Finalmente, la politóloga hace un llamado a recuperar el espacio de la razón y el liberalismo clásico, defendiendo el Estado laico como la única garantía de convivencia pacífica. Marty concluye que el radicalismo y la política basada en la ira empobrecen el debate público, dificultando la construcción de sociedades abiertas donde la libertad de creer o no creer sea respetada sin interferencias del poder estatal.

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