La Feria de San Isidro 2026 cierra con cifras récord y supera los 600.000 asistentes
La Feria de San Isidro 2026 ha finalizado con un balance histórico de asistencia en la Plaza de Toros de Las Ventas, registrando una ocupación media del 95% a lo largo de su ciclo regular. Según los datos oficiales proporcionados por la empresa gestora, el evento ha congregado a más de 611.000 espectadores en los 26 festejos celebrados entre el 8 de mayo y el 14 de junio, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido en la última década.
Las cifras de esta edición superan los registros de años anteriores, tras haber alcanzado los 564.353 asistentes en 2024 y los 576.228 en 2025. El impacto de la feria se ha visto reflejado también en la venta de abonos, que este año ha alcanzado los 18.520 titulares, lo que supone un incremento del 5,6% respecto al ejercicio anterior. Asimismo, la organización ha colgado el cartel de «no hay billetes» en 17 de las tardes programadas.
Rafael García Garrido, presidente de Plaza 1 y empresario de la Monumental madrileña, ha atribuido estos resultados a una planificación estratégica a largo plazo y a la colaboración institucional. Según el gestor, los datos confirman el interés social por la tauromaquia en la capital, destacando la implicación de la Comunidad de Madrid en el fomento de esta actividad, que este año incluyó eventos especiales como la corrida In Memoriam en homenaje a Ignacio Sánchez Mejías.
En el ámbito taurino, el ciclo ha contado con la participación de figuras destacadas del escalafón como Sebastián Castella, José María Manzanares, Miguel Ángel Perera, Emilio de Justo y Roca Rey, entre otros. La selección de ganaderías también ha sido diversa, con hierros de relevancia como Victoriano del Río, Fuente Ymbro, Victorino Martín y Jandilla, que han contribuido a mantener el nivel de expectación durante las cinco semanas de festejos.
Este éxito de asistencia se produce en un contexto de creciente tensión institucional entre el sector taurino y el Ministerio de Cultura. El titular de la cartera, Ernest Urtasun, ha mantenido una postura crítica hacia la actividad, basándose en criterios de bienestar animal y en lo que define como una «nueva sensibilidad social». Entre las medidas más controvertidas adoptadas por su departamento destaca la eliminación oficial del Premio Nacional de Tauromaquia, argumentando que los galardones deben reflejar los valores actuales de la sociedad.
Ante esta situación, diversos Gobiernos autonómicos y el propio Senado han reaccionado reivindicando el carácter de la tauromaquia como patrimonio cultural protegido por ley. La Cámara Alta, de hecho, organizó de forma independiente la entrega de un galardón alternativo para suplir la supresión ministerial, enviando un mensaje de apoyo al sector frente a lo que consideran una imposición ideológica desde el Ejecutivo central.
Desde el punto de vista económico, el sector denuncia una desproporción entre la aportación de la tauromaquia a las arcas públicas y la inversión estatal que recibe. Según datos del sector, las corridas de toros generan anualmente unos 40 millones de euros solo en concepto de IVA por entradas. Sin embargo, en los últimos Presupuestos Generales del Estado la partida destinada a este ámbito apenas alcanzó los 65.000 euros, de los cuales casi la mitad correspondían al premio ahora suprimido.
Con el cierre de la Feria de San Isidro 2026, los promotores y autoridades locales de Madrid presentan los datos de taquilla como una evidencia del respaldo popular y la viabilidad comercial de la fiesta nacional, en un debate que continúa abierto tanto en el plano presupuestario como en el de la protección cultural del Estado.


