El Gobierno aprueba el III Plan Nacional de Acción de Mujeres, Paz y Seguridad hasta 2030
El Consejo de Ministros ha aprobado el III Plan Nacional de Acción de Mujeres, Paz y Seguridad 2025-2030, una estrategia transversal que busca consolidar la denominada política exterior feminista en la acción del Estado. El documento, coordinado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación con la participación de otros doce departamentos ministeriales, establece un marco normativo para integrar la perspectiva de género en los ámbitos de la diplomacia, la defensa, la seguridad y la cooperación internacional durante los próximos cinco años.
El nuevo plan parte de la premisa de que la igualdad de género es una condición indispensable para la paz duradera. Para ello, el Ejecutivo prevé reforzar la formación específica de los empleados públicos vinculados a la acción exterior, así como de los miembros de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que participen en misiones internacionales. Esta capacitación abordará áreas críticas como la prevención de la violencia sexual, la lucha contra la trata de seres humanos y la identificación de delitos de odio desde un enfoque interseccional.
En el ámbito de la Defensa, el Ministerio continuará liderando la formación en materia de género dentro de la Política Común de Seguridad y Defensa de la Unión Europea. La estrategia contempla la ampliación de la red de especialistas acreditados y la incorporación sistemática de la perspectiva de género en todas las fases de las operaciones militares, desde su planificación inicial hasta su ejecución y posterior evaluación.
Uno de los objetivos prioritarios del plan es incrementar la presencia de mujeres en puestos de decisión y en contingentes desplegados en el exterior. Según los datos oficiales que fundamentan la estrategia, la representación femenina actual se sitúa en el 13,1% en las Fuerzas Armadas, el 18,3% en la Policía Nacional y el 9,7% en la Guardia Civil. El Gobierno se compromete a revisar los obstáculos que limitan la incorporación y permanencia de las mujeres en misiones internacionales para alcanzar criterios de mayor paridad bajo los mandatos de la ONU, la UE, la OTAN y la OSCE.
El plan introduce un enfoque «interseccional e intergeneracional» que considera factores de vulnerabilidad adicionales como el origen racial, la discapacidad, la orientación sexual o la situación socioeconómica. Se prestará especial atención a colectivos específicos, incluyendo mujeres LGTBIQ+, migrantes, afrodescendientes, indígenas y residentes en entornos rurales. Asimismo, la agenda se extiende a nuevos desafíos globales como la emergencia climática, la transformación digital y la lucha contra la desinformación y los discursos de odio.
Para asegurar el cumplimiento de los objetivos, el Ministerio de Asuntos Exteriores creará una unidad de seguimiento que supervisará la aplicación del plan junto a un grupo de trabajo compuesto por representantes ministeriales y organizaciones de la sociedad civil. El Gobierno tendrá la obligación de informar periódicamente al Congreso de los Diputados sobre el grado de ejecución de la estrategia y, al finalizar su vigencia en 2030, se someterá a una evaluación independiente para medir su impacto real en la acción exterior del Estado.


