Mercedes González niega ante el Senado presiones a la UCO y califica de «cafés» sus encuentros con Leire Díez
La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, defendió este martes en el Senado la «independencia» y el «buen hacer» de la Unidad Central Operativa (UCO), aunque cuestionó frontalmente los testimonios de sus antiguos mandos sobre presuntas presiones en investigaciones que afectan al entorno del Gobierno. Durante su comparecencia en la Cámara Alta, González negó haber participado en ninguna trama para desprestigiar al cuerpo y restó importancia a sus contactos con Leire Díez, señalada por los investigadores como presunta instigadora de una campaña contra la unidad de élite.
La máxima responsable del Instituto Armado utilizó su intervención para desmentir las declaraciones del general de brigada Rafael Yuste, antiguo jefe de la UCO. Yuste había manifestado ante los investigadores del denominado ‘caso Leire Díez’ que el Director Adjunto Operativo (DAO), el teniente general Manuel Llamas, le instó en una reunión de julio de 2024 a «ponerse de perfil» en las pesquisas que afectaban a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno. González tildó de inverosímil que Llamas, con 40 años de trayectoria, empleara tal expresión y defendió la profesionalidad de su mano derecha.
En un tono que por momentos rozó la ironía, la directora recordó dos encuentros mantenidos en mayo de 2025 con los mandos entonces afectados por la presunta trama de desprestigio. Según González, en aquellas reuniones el coronel Yuste y el general Alfonso López Malo —jefe de la Policía Judicial— no trasladaron «malestar ni presión alguna», sino que agradecieron el apoyo humano brindado por ella y por el ministro del Interior. «Había muy buen ambiente en la unidad», reiteró González para subrayar la contradicción con las denuncias de coacciones presentadas posteriormente por los generales.
Respecto a su relación con Leire Díez, González admitió la existencia de encuentros, tras meses de ambigüedad por parte del Ministerio del Interior. La directora precisó que no se trataron de reuniones de trabajo, sino de «dos cafés o, en mi caso, tés». Reconoció una cita en septiembre de 2024 y otra el 2 de abril de 2025, en la que Díez le consultó sobre la situación administrativa de un mando investigado, el comandante Rubén Villalba. González aseguró que rechazó cualquier petición y que aquel fue su último contacto personal.
No obstante, la comparecencia abordó los informes de la propia UCO que acreditan comunicaciones por mensajería instantánea los días 9 y 11 de mayo, fechas posteriores a las advertencias oficiales que González recibió sobre las actividades de Díez. Los investigadores sostienen que la Jefatura de Información alertó a la directora el 29 de abril y la unidad anticorrupción lo hizo el 6 de mayo sobre la presunta trama para desestabilizar causas judiciales que afectaban al PSOE.
Ante las preguntas del Partido Popular sobre por qué no dio traslado de estas advertencias a la autoridad judicial o fiscal, González insistió en que nunca participó en «ninguna conspiración» ni actuó influenciada por Díez. La directora de la Guardia Civil concluyó su intervención asegurando que su gestión siempre ha buscado proteger el prestigio de la institución, negando de forma taxativa haber contribuido a campañas de descrédito contra sus propios subordinados.


