El Parador de Santo Estevo se consolida como referente del turismo monumental y patrimonial en la Ribeira Sacra
El Parador de Santo Estevo, ubicado en el municipio de Nogueira de Ramuín (Orense), se ha ratificado como una de las piezas arquitectónicas y turísticas más significativas de la Red de Paradores de España. Este establecimiento, emplazado en un antiguo monasterio benedictino cuyos registros documentales se remontan al siglo X, continúa atrayendo el interés de figuras públicas y del turismo de calidad, como ha sido el caso reciente de la duquesa de Montoro, Eugenia Martínez de Irujo, quien ha destacado la singularidad de este enclave en el corazón de la Ribeira Sacra.
El valor institucional del complejo reside en su excepcional conservación arquitectónica, que presenta la inusual característica de contar con tres claustros de estilos y periodos diferenciados. El claustro de los Obispos, de factura románica, constituye el núcleo más antiguo del monasterio; el claustro de los Caballeros destaca por su elegancia renacentista y amplitud; finalmente, el claustro de Viveiro se define por su diseño orientado a la contemplación. Esta estructura permite a los visitantes realizar un recorrido histórico que abarca desde el medievo hasta la Edad Moderna en un solo conjunto monumental.
En el ámbito de los servicios, el parador ha integrado instalaciones contemporáneas en las dependencias históricas sin alterar su integridad. Entre ellas destaca su zona de bienestar, situada en los antiguos sótanos del monasterio, y el restaurante Dos Bispos. Este último, ubicado en las antiguas caballerizas, desarrolla una labor de promoción de la gastronomía gallega de vanguardia, fundamentada en productos de proximidad como la ternera autóctona y los vinos de la Denominación de Origen Ribeira Sacra, caracterizados por las variedades Mencía y Godello.
El entorno geográfico de Santo Estevo es otro de los pilares que sustentan su relevancia. Situado en una montaña escarpada y rodeado por bosques de castaños y robles, el parador funciona como puerta de acceso a los Cañones del Sil. Este paisaje, donde las paredes de granito alcanzan los 500 metros de altura, es escenario de la denominada viticultura heroica, practicada en terrazas escalonadas de piedra denominadas socalcos. La zona cuenta con una red de miradores y rutas de senderismo que facilitan el estudio y la observación del ecosistema fluvial y forestal de la provincia.
La vertiente cultural del monasterio se ve enriquecida por su herencia inmaterial y leyendas medievales, como la de los nueve obispos santos y sus anillos milagrosos. Este relato histórico-literario ha servido como motor de atracción para el turismo cultural, consolidando al edificio no solo como un centro de alojamiento, sino como un punto de referencia para el estudio de la historia monástica en Galicia. La gestión del Parador de Santo Estevo sigue demostrando la viabilidad de conjugar la explotación turística sostenible con la salvaguarda del patrimonio histórico nacional.


