Alemania califica de «inasumible» el borrador del presupuesto europeo y exige nuevos recortes
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha endurecido la posición de Berlín en las negociaciones del Marco Financiero Plurianual (MFF) de la Unión Europea para el periodo 2028-2034. Al término del Consejo Europeo celebrado en Bruselas, el mandatario calificó de «inasumible» y «desequilibrada» la propuesta presupuestaria actual, situada en torno a los 1,7 billones de euros, y reclamó una nueva rebaja en las cuentas antes de continuar con el proceso de diálogo.
La postura de Alemania supone un obstáculo significativo para las pretensiones de la Comisión Europea, que inicialmente planteó un gasto cercano a los dos billones de euros. «Espero que la próxima propuesta esté por debajo de la actual», afirmó Merz en rueda de prensa, subrayando que, si bien Berlín busca alcanzar un acuerdo definitivo antes de que finalice 2026 para garantizar seguridad jurídica, esto no debe traducirse en lo que denominó un aumento descontrolado del gasto público comunitario.
El dirigente alemán enfatizó la necesidad de que el presupuesto de la Unión responda a las prioridades estratégicas del bloque bajo criterios de sostenibilidad financiera. En este sentido, Merz reiteró el rechazo frontal de su Gobierno a la emisión de nueva deuda común europea para financiar las cuentas, una línea roja que comparte con los denominados socios «frugales», entre los que se encuentran Países Bajos, Suecia y Austria.
Esta visión colisiona directamente con la mantenida por Estados miembros como España, Francia e Italia. Estos países defienden un marco presupuestario más ambicioso que permita sufragar tanto las políticas tradicionales —como la Política Agrícola Común (PAC) y los fondos de cohesión— como las nuevas urgencias en materia de seguridad, defensa y competitividad industrial frente a potencias externas.
Ante la falta de consenso, los jefes de Estado y de Gobierno han encomendado a Irlanda la tarea de desatascar las negociaciones. Dublín, que asumirá la presidencia semestral del Consejo de la UE en julio, deberá elaborar una nueva propuesta de compromiso. El objetivo es que dicho borrador sea presentado antes de la cumbre europea de octubre, con el fin de acercar posiciones sobre el volumen total y las fuentes de financiación, incluidos los posibles nuevos recursos propios de la Unión.
El debate sobre el próximo presupuesto plurianual se perfila como el eje central de la agenda europea para la segunda mitad del año. Las discrepancias no solo afectan a la cuantía final, sino también al equilibrio entre la financiación de las transiciones verde y digital y el mantenimiento de las ayudas directas que históricamente han vertebrado la cohesión económica y social de los Veintisiete.


