La evaluación profesional del secretario del DAO genera controversia interna en la Guardia Civil
El comandante Juan Manuel del Barco, secretario del director adjunto operativo (DAO) de la Guardia Civil, ha obtenido las máximas calificaciones en las evaluaciones subjetivas correspondientes a su proceso de ascenso para el ciclo de 2025. Según los datos técnicos del proceso, estas puntuaciones extraordinarias han permitido al oficial promocionar desde el puesto 89 hasta la posición 20 en el escalafón, un movimiento que ha provocado malestar en diversos sectores del Instituto Armado.
La documentación del proceso administrativo refleja que Del Barco, estrecho colaborador del teniente general Manuel Llamas, alcanzó un 20 sobre 20 en la evaluación de desempeño, nota compartida con otros cinco capitanes. Sin embargo, en la calificación otorgada por el órgano de evaluación —un tribunal integrado por altos mandos—, el comandante obtuvo una puntuación de 100 sobre 100, un resultado que no fue alcanzado por ningún otro oficial en el mismo proceso.
Fuentes internas de la Guardia Civil señalan que esta progresión en la clasificación final resulta determinante para la trayectoria profesional del mando. Al situarse en el puesto 20, Del Barco podrá consolidar el empleo de comandante durante el periodo mínimo de tres años exigido por la normativa antes de optar al siguiente rango. Este calendario le permitiría ascender a teniente coronel antes de su pase a la reserva en el año 2028, lo que conlleva un reconocimiento de mérito profesional y una mejora en las retribuciones de jubilación.
El ascenso ha generado críticas entre otros oficiales que, tras el reajuste del listado, han quedado en posiciones inferiores, lo que dificulta o imposibilita su futura promoción antes del retiro. Las quejas recibidas califican la maniobra de excepcional, subrayando que la diferencia en las notas subjetivas ha sido el factor clave para alterar el orden de prelación que inicialmente establecían los méritos objetivos.
Este escenario administrativo coincide con la reciente declaración del comandante ante el juez Santiago Pedraz en la Audiencia Nacional, en el marco del denominado caso Leire Díez. Durante su comparecencia, Del Barco realizó una defensa de la gestión de sus superiores directos, el teniente general Llamas y la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. El mando negó la existencia de presiones desde la cúpula hacia la Unidad Central Operativa (UCO) en investigaciones que afectaban a cargos vinculados al Ejecutivo.
En sede judicial, el secretario del DAO cuestionó los testimonios de los generales Rafael Yuste y Alfonso López Malo, exjefes de la UCO, quienes han denunciado injerencias externas y la apertura de investigaciones reservadas contra agentes de la unidad anticorrupción. Del Barco fue el encargado de gestionar los requerimientos de información de la UCO cuando los investigadores se personaron en la sede de la Dirección General por pesquisas relacionadas con los casos Koldo y David Sánchez.
Por su parte, la directora general, Mercedes González, ha defendido ante la Comisión de Interior del Senado la profesionalidad de la cadena de mando. González ha negado de forma reiterada su participación en cualquier campaña de desprestigio contra la unidad de élite de la Guardia Civil y ha enmarcado sus reuniones con implicados en la trama como contactos de carácter personal o institucional ajenos a las diligencias judiciales en curso.


