República Democrática del Congo reporta 377 fallecidos en el tercer brote de ébola más grave de la historia
El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) ha actualizado el balance oficial de la epidemia de ébola que afecta al este del país, elevando a 377 el número de víctimas mortales y a 1.307 los casos confirmados desde que se declaró el brote el pasado 15 de mayo. Según el último informe del Ministerio de Comunicación y Medios, la tasa de letalidad se sitúa en el 28,8%, con 615 pacientes que permanecen bajo régimen de aislamiento u hospitalización.
La situación epidemiológica, que ha sido calificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una «emergencia de salud pública de importancia internacional», muestra una tasa de rastreo de contactos del 87,3%. Hasta la fecha, las autoridades sanitarias han registrado la recuperación de 180 personas, mientras se intensifican los esfuerzos para contener la propagación en las provincias afectadas.
Expansión territorial y alcance internacional
El epicentro de la epidemia se localiza en la provincia de Ituri, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, aunque el virus se ha extendido hacia las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur. La porosidad de las fronteras ha facilitado la propagación a Uganda, donde se han detectado 20 contagios, de los cuales 15 se consideran casos importados desde la RDC, resultando en dos fallecimientos en territorio ugandés.
Fuera del continente africano, el Gobierno de Francia confirmó el primer caso positivo en su territorio, correspondiente a un médico que regresó recientemente de una misión humanitaria en la zona afectada. Pese a estos movimientos, la OMS considera que el riesgo de expansión a escala global es «bajo», aunque mantiene la alerta en nivel «alto» para la región del África subsahariana.
Desafíos científicos y antecedentes históricos
El brote actual corresponde a la cepa de Bundibugyo, una variante del virus que presenta una tasa de letalidad de entre el 30% y el 50%. De acuerdo con los protocolos de la OMS, no existe actualmente una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para esta cepa en particular, lo que dificulta las labores de mitigación médica en comparación con otros brotes anteriores.
Con las cifras actuales, esta epidemia se consolida como la tercera más grave de la historia. Solo es superada por el brote de África Occidental (2014-2016), que causó 11.000 muertes, y el brote en el este del Congo (2018-2020), que dejó 2.299 fallecidos. Las autoridades congoleñas han hecho un llamamiento a la población para mantener medidas estrictas de higiene, como el lavado de manos y la limitación de contactos de riesgo, instando a seguir únicamente los canales de información oficiales para evitar la propagación de rumores que comprometan las labores de auxilio.
El virus del Ébola se transmite por el contacto directo con fluidos corporales infectados y se manifiesta a través de fiebre hemorrágica grave, vómitos y hemorragias internas, lo que requiere una respuesta rápida de las estructuras de salud pública para su control definitivo.


