Un estudio de la Universidad de Oxford revela que el aumento del cuerpo precedió al desarrollo cerebral en la evolución de los primates
Una investigación reciente liderada por el antropólogo Robin Dunbar y publicada en la revista científica PLOS One ha aportado nuevas evidencias sobre la secuencia evolutiva de los primates y los seres humanos. Según los hallazgos, el incremento del tamaño corporal se produjo de manera previa al desarrollo del cerebro, confirmando una hipótesis planteada originalmente en la década de 1970 que sostenía que el crecimiento del órgano nervioso fue una respuesta posterior al aumento físico.
El análisis, fundamentado en técnicas de genética molecular y métodos estadísticos de alta precisión, concluye que el cerebro de ciertos linajes de primates experimentó un rezago evolutivo tras el crecimiento del cuerpo. No obstante, el estudio destaca que este órgano no solo alcanzó posteriormente las dimensiones proporcionales esperadas, sino que las superó significativamente, lo que permitió a estas especies alcanzar niveles cognitivos superiores y una mayor capacidad de organización social.
Este nuevo trabajo revisa las conclusiones de una investigación de 1999 realizada por la Universidad de Duke, la cual había descartado esta teoría al no hallar pruebas estadísticas suficientes en la datación de fósiles. El equipo de la Universidad de Oxford atribuye los nuevos resultados a la mejora en la datación de los antepasados comunes y al uso de modelos matemáticos más avanzados, que permiten rastrear con mayor exactitud la relación entre la masa corporal y el volumen cerebral a lo largo del tiempo.
Los investigadores asocian este desarrollo cerebral tardío con la necesidad de gestionar vínculos sociales complejos. Según los autores, el aumento de tamaño corporal permitió a los primates formar grupos más grandes como estrategia de protección frente a depredadores. Esta transición hacia estructuras sociales más amplias demandó una mayor capacidad cognitiva para la cooperación, lo que impulsó el crecimiento del cerebro por encima de los niveles anatómicos estándar.
Asimismo, el estudio sugiere que este proceso evolutivo fue facilitado por cambios en la dieta. El paso de una alimentación basada en follaje a una rica en frutas, semillas y frutos secos proporcionó el ahorro energético necesario para sustentar el alto coste metabólico de un cerebro de mayor tamaño. Este cambio estratégico permitió que especies como los simios y los humanos pasaran de depender de la fuerza física a utilizar la inteligencia como principal mecanismo de defensa y supervivencia.
Pese a la relevancia de estos resultados, la comunidad científica mantiene un debate abierto. La denominada hipótesis del «cerebro social» ha sido objeto de cuestionamientos por parte de otros investigadores, quienes señalan la necesidad de realizar más estudios para terminar de esclarecer los factores determinantes en la evolución del sistema nervioso en relación con el entorno y la biología de los primates.


