Un incendio en dos plantas bajas obliga al desalojo preventivo de 80 vecinos en el barrio de Benicalap
Un incendio declarado este jueves en dos locales de planta baja en la calle Picayo de Valencia ha motivado el desalojo preventivo de 80 vecinos de dos bloques de viviendas. El siniestro, que no ha dejado heridos, se ha originado en unos inmuebles que se encontraban okupados y cuya orden de desahucio judicial estaba programada para ejecutarse esta misma mañana, hecho que ha llevado a los investigadores a barajar la hipótesis de la intencionalidad.
El suceso ha tenido lugar en los números 23 y 25 de la mencionada vía, hasta donde se han desplazado efectivos de bomberos de los parques de Campanar, Oeste y Sur. Aunque las llamas han sido controladas, la gran cantidad de humo generado por los materiales inflamables acumulados en el interior de los bajos ha impedido el regreso inmediato de los residentes a sus hogares.
Fuentes policiales han confirmado que el fuego ha afectado exclusivamente a las plantas bajas que iban a ser desalojadas por orden judicial durante la jornada. Ante la coincidencia de los hechos, las autoridades mantienen abiertas varias líneas de investigación para esclarecer el origen de las llamas, sin descartar que el incendio fuera provocado ante la inminencia del desalojo.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, se ha personado en el lugar de los hechos para supervisar las labores de emergencia y atender a los afectados. Durante su comparecencia ante los medios, la primera edil ha señalado que es probable que parte de los vecinos no puedan pernoctar en sus viviendas debido a la falta de salubridad del aire tras la combustión.
«El humo puede ser irrespirable por lo menos esta noche. Ya tenemos el equipo del Servicio de Atención a Urgencias Sociales (SAUS) montado en un centro de atención para evaluar la situación de cada vecino y ofrecer alternativas habitacionales si fuera necesario», ha manifestado Catalá, quien también ha incidido en que la investigación oficial determinará las causas exactas del siniestro.
Por su parte, residentes de la zona han trasladado a las autoridades y medios de comunicación su malestar por la situación previa en los inmuebles afectados. Según los testimonios vecinales, la convivencia con las personas que ocupaban los bajos era «insostenible» debido a problemas de suciedad, amenazas y ruidos constantes, una situación que habían denunciado reiteradamente antes del suceso de este jueves.
A esta hora, los servicios de emergencia continúan trabajando en la ventilación de los edificios y en la revisión de las estructuras para garantizar la seguridad de los bloques antes de permitir el realojo de las familias evacuadas.


