La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ha incorporado a la investigación judicial sobre las actividades de José Luis Rodríguez Zapatero un análisis de las comunicaciones mantenidas entre el expresidente del Gobierno y su secretaria personal, Gertrudis Alcázar. Los informes policiales, remitidos al juzgado del magistrado José Luis Calama, revelan un cambio en el patrón de intercambio de mensajes y la gestión de documentación sensible relacionada con la petrolera estatal venezolana PDVSA tras la detención de su colaborador, Julio Martínez.
Según consta en las diligencias, el pasado 2 de marzo, horas antes de comparecer en el Senado, Zapatero remitió a su secretaria dos archivos específicos: un documento de texto titulado «Resumen de medidas adoptadas desde el 3 de enero de 2026» y un archivo PDF bajo el nombre «PDVSA». Esta comunicación representa la única mención explícita a la compañía energética venezolana registrada en el volcado de los dispositivos móviles entre mayo de 2025 y mayo de 2024, fecha en la que se produjo la imputación del exlíder socialista.
Los investigadores de la UDEF han destacado un cambio en el «modus operandi» de los interlocutores a partir de diciembre, coincidiendo con el arresto de Julio Martínez. Desde ese momento, se detectó la eliminación sistemática de mensajes tras su recepción. El 19 de mayo, agentes policiales procedieron al registro de la oficina de Zapatero en la sede de Ferraz, donde se realizó el volcado oficial del terminal telefónico de la secretaria por orden del juez de la Audiencia Nacional.
Durante su comparecencia en la Cámara Alta, el expresidente admitió el uso de aeronaves vinculadas a PDVSA para sus traslados internacionales. Zapatero confirmó que, si bien inicialmente utilizaba vuelos regulares de Iberia o Air Europa para sus labores de mediación en Caracas, posteriormente recurrió a medios de transporte facilitados por el Gobierno venezolano. En respuesta a las preguntas parlamentarias, el exjefe del Ejecutivo reconoció haber viajado en un Falcon de la petrolera en trayectos con escalas en Lisboa para regresar a España.
La instrucción judicial también pone el foco en la presunta intermediación de la trama para la obtención de permisos de vuelo para la aerolínea Plus Ultra. El juez Calama sostiene que se habrían gestionado autorizaciones para seis trayectos regulares entre Madrid y Caracas al margen de los canales diplomáticos habituales. En el marco de estas gestiones, los mensajes analizados muestran el interés de Zapatero por reconstruir su agenda de contactos con figuras del chavismo y exministros españoles, como José Luis Ábalos y José Blanco.
Como parte de su estrategia de defensa, el expresidente habría custodiado una misiva manuscrita de Hugo Carvajal, conocido como «el Pollo» Carvajal, escrita en 2023 desde la prisión de Estremera. En dicho documento, el exjefe de la inteligencia militar venezolana valoraba positivamente la figura de Zapatero. No obstante, la situación procesal de Carvajal tras su extradición a Estados Unidos y su presunta disposición a colaborar con las autoridades norteamericanas ha generado incertidumbre sobre la validez probatoria de este testimonio en el proceso español.
Gertrudis Alcázar, pieza clave en la organización de la agenda y las comunicaciones del expresidente, tiene previsto comparecer próximamente ante la comisión de investigación del Senado para dar cuenta de la gestión de estos expedientes y la naturaleza de las comunicaciones intervenidas por la UDEF.


