El cantautor Joan Manuel Serrat mantiene un vínculo inquebrantable con sus orígenes en el barrio del Poble-sec, en Barcelona, donde conserva la casa de su infancia como su activo patrimonial más significativo. Este arraigo geográfico y emocional ha definido la identidad del artista, cuya obra se fundamenta en la realidad social de la posguerra española y en la dualidad cultural que caracterizó su entorno familiar.
La vivienda familiar, situada en la calle Poeta Cabanyes, representa para el autor de «Mediterráneo» el núcleo de su historia personal. Según ha manifestado el propio Serrat, a pesar de residir actualmente en una zona distinta de la capital catalana, la casa natal es la última de sus propiedades que estaría dispuesto a vender. El inmueble ha servido de residencia para diversos miembros de su familia a lo largo de las décadas y es objeto de restauraciones constantes para garantizar su preservación como legado histórico personal.
El entorno del Poble-sec durante las décadas de 1940 y 1950 funcionó como un microcosmos de la España de la época. Ubicado a los pies de la montaña de Montjuïc y colindante con la actividad artística del Paralelo, el barrio albergaba a una población mayoritariamente obrera. Este tejido social, compuesto por trabajadores industriales e inmigrantes de diversas regiones, proporcionó al joven Serrat una perspectiva de cronista de lo cotidiano, forjada en la convivencia de los patios de luces y los juegos en las laderas de la montaña.
La configuración del hogar de los Serrat-Teresa fue determinante en la formación bicultural del músico. Su padre, Josep Serrat, era un operario del gas catalán y afiliado a la CNT, mientras que su madre, Ángeles Teresa, era una mujer aragonesa que se trasladó a Barcelona tras la devastación de su pueblo natal, Belchite. Esta mezcla propició un bilingüismo natural entre el catalán y el castellano, una dualidad que años más tarde se convertiría en el sello distintivo de su carrera musical al alternar ambos idiomas en su discografía.
En el ámbito académico, Serrat completó una formación técnica que precedió a su éxito profesional en la música. Tras cursar estudios en los Escolapios de San Antonio y realizar el bachillerato laboral, se graduó como perito agrícola con especialización en tornería mecánica. Sin embargo, la sensibilidad melódica adquirida a través de la radio de la época, la copla española y las canciones populares que interpretaba su familia en el ámbito doméstico terminaron por orientar su trayectoria hacia el ámbito artístico.
La influencia del Poble-sec persiste como el sustrato de su lírica, donde la escasez de la posguerra fue compensada por un sólido tejido de apoyo mutuo entre vecinos. Esta experiencia vital, marcada por la cultura del esfuerzo y el respeto a la diversidad de orígenes, consolidó los valores institucionales y sociales que Joan Manuel Serrat ha proyectado a lo largo de su trayectoria como referente de la cultura hispana y catalana.


