Ana Belén y Víctor Manuel consolidan su arraigo residencial en el barrio madrileño de Prosperidad
Los artistas Ana Belén y Víctor Manuel mantienen su residencia de larga duración en la colonia de Alfonso XIII, situada en el barrio de Prosperidad, Madrid. A diferencia de otras figuras del ámbito cultural que optan por urbanizaciones privadas en la periferia de la capital, la pareja ha desarrollado un modelo de vida urbana integrado en el tejido vecinal, priorizando la cercanía a los servicios locales y la actividad comercial de proximidad.
La vivienda de los intérpretes se caracteriza por una configuración arquitectónica singular, resultado de la unificación de dos locales en planta baja. Esta estructura ha permitido la creación de un espacio de amplias dimensiones con acceso directo a un jardín interior privado. Este recinto botánico, que funciona como un microclima en el entorno urbano, cuenta con una vegetación densa compuesta por hiedras, plantas trepadoras y especies de temporada, cuyo mantenimiento es realizado personalmente por el cantautor asturiano.
La integración de la pareja en la dinámica diaria del distrito de Chamartín es una constante desde hace décadas. Según los registros de su actividad cotidiana, es habitual la presencia de Víctor Manuel en el Mercado de Prosperidad, donde acude de forma personal para la adquisición de productos frescos. Esta vinculación con los comerciantes locales y el uso de los espacios públicos del barrio, como librerías y establecimientos hosteleros, define un estilo de vida que busca la normalidad institucional frente al aislamiento mediático.
En el ámbito social, el domicilio de los artistas actúa como un punto de encuentro para destacadas figuras de la cultura española. En su terraza, que conecta con el salón principal mediante amplios ventanales, se celebran reuniones con personalidades como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Miguel Ríos o el poeta Luis García Montero. Estos encuentros, centrados en el intercambio intelectual y la discusión sobre política y literatura, forman parte del ecosistema social privado de la pareja.
Paralelamente a su vida doméstica, Ana Belén y Víctor Manuel mantienen una participación activa en la agenda cultural de la capital. Cuando no se encuentran en gira profesional, es frecuente encontrarlos como espectadores en instituciones de referencia como el Teatro Español, el Centro Dramático Nacional, el Teatro Real o salas de cine en versión original. Esta presencia refuerza su papel como agentes activos y consumidores de la oferta cultural madrileña.
Finalmente, el entorno familiar también se desarrolla en el núcleo urbano. Sus hijos, David y Marina San José, quienes han seguido trayectorias profesionales en el sector de la música y la interpretación, mantienen un vínculo estrecho con el domicilio paterno. La vivienda se ha consolidado como el centro de la vida familiar, donde la pareja ejerce su rol de abuelos, integrando a las nuevas generaciones en el mismo entorno vecinal donde ellos han residido durante más de cincuenta años.


