La princesa heredera Mette-Marit de Noruega ha recibido el alta hospitalaria tras haber sido sometida a un trasplante de pulmón en el Hospital Universitario Rikshospitalet de Oslo. La intervención, calificada como exitosa por el equipo médico, pone fin a casi cuatro semanas de ingreso y marca el inicio de un periodo de recuperación de alta exigencia que la mantendrá alejada de la actividad institucional durante los próximos seis meses.
A través de un comunicado oficial publicado en el sitio web de la Casa Real, la princesa expresó su agradecimiento a los pacientes que comparten su diagnóstico de fibrosis, calificando de «extraordinario» el apoyo recibido durante lo que describió como uno de los periodos más difíciles de su vida. La salida del centro médico se produce tras una evolución favorable, aunque los especialistas advierten de que la fase de estabilización definitiva requerirá al menos un año de seguimiento constante.
El deterioro de la salud de la princesa se remonta a 2018, cuando fue diagnosticada de fibrosis pulmonar crónica y progresiva. En el último año, la enfermedad alcanzó un punto crítico que comprometió su esperanza de vida, lo que motivó su inclusión en la lista de espera de trasplantes el pasado 5 de junio de 2026. Apenas doce días después, el 17 de junio, se llevó a cabo la cirugía que ha permitido revertir un cuadro clínico que ya requería el uso de oxígeno suplementario de forma pública.
A pesar del éxito inicial, el director médico de trasplantes pulmonares del Hospital Universitario Sahlgrenska, Jesper Magnusson, ha señalado que la vida de la princesa experimentará cambios permanentes. El riesgo de rechazo agudo es especialmente elevado durante el primer año, lo que obliga a la paciente a seguir un tratamiento vitalicio con fármacos inmunosupresores para evitar que su sistema inmunitario ataque el nuevo órgano.
Esta medicación conlleva una vulnerabilidad significativa ante infecciones comunes, que podrían derivar en complicaciones graves. Como consecuencia, la agenda de la princesa heredera deberá ser reestructurada para minimizar riesgos en eventos multitudinarios. Los controles médicos periódicos, que incluyen broncoscopias y pruebas de función pulmonar, pasarán a formar parte de su nueva rutina de vigilancia sanitaria.
La Casa Real Noruega ha confirmado que el príncipe Haakon adaptará sus compromisos oficiales para acompañar el proceso de rehabilitación física de su esposa. En el ámbito familiar, la recuperación coincide con la situación jurídica de su hijo mayor, Marius Borg Høiby, quien tras ser condenado en primera instancia ha sido autorizado a cumplir custodia domiciliaria bajo vigilancia electrónica en la finca de Skaugum mientras se resuelve el recurso de apelación.
Estadísticamente, el trasplante pulmonar presenta un pronóstico complejo pero favorable en términos de calidad de vida respecto a la enfermedad terminal. Según datos de la especialidad, la supervivencia media se sitúa entre el 60 y el 70 % a los cinco años de la intervención. Por el momento, el objetivo prioritario para el Rikshospitalet es asegurar la autonomía respiratoria y la recuperación de la fuerza muscular de la princesa en los meses venideros.


