La entrada masiva de miles de personas por la frontera del Tarajal provoca una crisis migratoria en Ceuta
La ciudad autónoma de Ceuta atraviesa una jornada de extrema tensión tras el acceso masivo de miles de ciudadanos procedentes de Marruecos a través de la frontera del Tarajal. El flujo migratorio, que se intensificó este jueves, ha desbordado las capacidades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, provocando la paralización de la actividad comercial y generando una profunda incertidumbre sobre la seguridad ciudadana y la celebración de los próximos eventos públicos en la localidad.
El incremento en las entradas ilegales se vincula directamente con una reciente sentencia del Tribunal Supremo dictada a principios de este mes. El fallo judicial impide la aplicación de la figura conocida como «rechazo en frontera» o «devolución en caliente» para aquellos inmigrantes que son rescatados en el mar. Según organizaciones locales y fuerzas de seguridad, esta resolución jurídica ha generado un efecto llamada que, sumado a las condiciones meteorológicas favorables, ha facilitado el cruce a nado de numerosas personas desde el pasado fin de semana.
Desde la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) en Ceuta se ha advertido de que esta situación era previsible. La organización señala que la limitación de las devoluciones automáticas ha aumentado la presión sobre una frontera ya de por sí sensible. Por su parte, agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil han manifestado encontrarse desbordados tanto en medios humanos como materiales para gestionar una afluencia que algunos efectivos comparan, por su magnitud, con los sucesos ocurridos en mayo de 2021.
El impacto de la crisis se ha hecho visible de inmediato en el tejido socioeconómico ceutí. Durante la tarde de este jueves, gran parte del sector comercial, incluyendo bares, restaurantes y establecimientos de proximidad, ha optado por suspender su actividad y mantener los cierres echados. Los ciudadanos han reportado una sensación de inseguridad ante la presencia de un gran número de personas indocumentadas transitando por las vías públicas, lo que ha reducido drásticamente el movimiento habitual en las calles.
La situación ha puesto en duda la viabilidad de las fiestas patronales en honor a la Virgen de África, programadas para celebrarse entre el 1 y el 8 de agosto en el recinto ferial de la Marina Española. Sectores empresariales de la ciudad han manifestado su preocupación por la dificultad de garantizar el control y la seguridad en un evento que congrega a miles de asistentes diariamente, dada la actual coyuntura de inestabilidad migratoria.
Hasta el momento, el Gobierno de la ciudad autónoma no ha emitido un pronunciamiento oficial definitivo sobre la cancelación de los festejos, mientras las autoridades estatales evalúan el despliegue de refuerzos para retomar el control fronterizo y gestionar la situación de los miles de ciudadanos que han ingresado en territorio español durante las últimas horas.


