Irán desmiente la existencia de un acuerdo con Estados Unidos para la reapertura del Estrecho de Ormuz
Autoridades políticas y militares de la República Islámica de Irán han rechazado formalmente las recientes afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un presunto acuerdo para la reapertura del Estrecho de Ormuz. El Gobierno iraní calificó de «falsas» las versiones emitidas desde Washington y aseguró que el paso marítimo estratégico permanecerá cerrado mientras persistan los actos de hostilidad por parte de la administración estadounidense.
A través de la agencia semioficial Fars, fuentes vinculadas al equipo negociador iraní desmintieron que se haya alcanzado algún compromiso sobre la operatividad del estrecho. Por su parte, la agencia Tasnim, relacionada con la Guardia Revolucionaria, refutó la narrativa de la Casa Blanca, la cual sugería que la suspensión de operaciones militares estadounidenses se había producido a petición de Teherán para facilitar una posible normalización del tráfico marítimo.
En el ámbito de las relaciones regionales, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, comunicó a su homólogo saudí, Faisal bin Farhan, que la situación en Ormuz no ha experimentado variaciones y que sus fuerzas se mantienen preparadas para responder ante cualquier eventual agresión. Esta postura fue transmitida posteriormente al presidente Trump por el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, durante una consulta telefónica realizada este domingo.
La Federación Rusa, aliado estratégico de Irán, ha manifestado su inquietud ante el desarrollo de las negociaciones. Mijail Ulyanov, representante permanente de Rusia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lamentó la proliferación de mensajes contradictorios en torno a la búsqueda de un acuerdo. Según el diplomático ruso, la mayoría de estas inconsistencias provienen de fuentes oficiales en Washington, lo que dificulta el avance de un diálogo constructivo.
El Estrecho de Ormuz es una de las vías de comunicación marítima más críticas del mundo para el suministro global de energía. La actual discrepancia informativa entre las capitales involucradas mantiene en vilo a los mercados internacionales y refuerza la situación de estancamiento diplomático en la región, en un contexto marcado por la ausencia de canales de comunicación directos entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán.


