Montenegro cuestiona la gestión migratoria de España tras la crisis en Ceuta
El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, ha expresado este martes su desacuerdo con las actuales políticas migratorias del Gobierno de España, señalando una presunta «falta de regulación» que, a su juicio, fomenta un «efecto llamada». Estas declaraciones se producen tras la reciente crisis en Ceuta, donde la entrada masiva de personas de manera irregular ha reabierto el debate sobre el control de flujos en la Unión Europea.
Durante la inauguración de una unidad de salud familiar en el municipio de Torres Vedras, el mandatario luso defendió el modelo de gestión de su país frente al español. Montenegro sostuvo que Portugal está implementando las medidas necesarias para garantizar la dignidad de los migrantes a través del acceso al empleo, la vivienda, la salud y la educación, criticando que se atraiga a la población migrante sin asegurar previamente las condiciones para su correcta integración.
La controversia surge tras los sucesos ocurridos la pasada semana en la ciudad autónoma de Ceuta, que registró el ingreso irregular de miles de personas en un breve periodo de tiempo. El Ejecutivo español ha dado por controlada la situación tras proceder a la devolución de la mayoría de los ciudadanos a Marruecos, aunque el episodio ha provocado reacciones críticas de diversos socios europeos, incluyendo a Italia y los países nórdicos.
En el marco institucional, los ministros del Interior de la Unión Europea se reunieron este martes para analizar la situación fronteriza y coordinar acciones futuras. El encuentro concluyó con el compromiso de reforzar la vigilancia en los límites exteriores de la Unión y optimizar los mecanismos de respuesta conjunta para evitar la repetición de crisis de esta magnitud en territorio comunitario.
A pesar de las observaciones críticas vertidas por el primer ministro portugués y otros líderes europeos, la Comisión Europea ha mantenido una posición de neutralidad técnica. Desde Bruselas se ha manifestado que, tras el análisis de los datos disponibles, no se aprecia un «nexo directo» entre las políticas de regularización y el incremento de los flujos migratorios irregulares detectados recientemente en la frontera sur de Europa.


