Santiago Abascal y la Conferencia Episcopal elevan la tensión por la gestión de la inmigración
El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha reiterado sus críticas hacia la jerarquía de la Iglesia católica en España, acusando a los obispos de mantener un supuesto «negocio» vinculado a la inmigración irregular. Estas declaraciones se producen tras la respuesta del secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), quien ha calificado de «injuria» las afirmaciones del líder político y ha rechazado los planteamientos de exclusión basados en la prioridad nacional.
A través de un mensaje publicado en sus perfiles oficiales, Abascal ha vinculado la postura de la Iglesia con una supuesta connivencia con el Ejecutivo central. Según el dirigente de Vox, la institución eclesiástica evita confrontar al Gobierno debido a los beneficios que, a su juicio, obtiene de la llegada de migrantes. «Esa es su prioridad: el negocio. Y el desprecio profundo a los españoles que quieren defender su patria», manifestó el líder de la formación este viernes.
Por su parte, la Conferencia Episcopal ha mostrado su firme rechazo a estas acusaciones. El secretario general de la CEE subrayó que la Iglesia «nunca estará» a favor de posturas que busquen «excluir o anular al otro», en referencia directa a los principios de prioridad nacional defendidos por el partido. La jerarquía católica sostiene que su labor humanitaria responde a mandatos éticos y pastorales, desvinculándola de cualquier interés lucrativo o político.
El origen de esta escalada dialéctica se remonta a mediados de esta semana, cuando el obispo de Canarias sugirió que la empatía hacia las personas migrantes aumentaría si los ciudadanos experimentaran las condiciones de un viaje en cayuco. Ante estas palabras, Abascal acusó a los prelados de «hacer negocio con la inmigración ilegal» y les instó a abandonar sus residencias oficiales para observar las consecuencias que, según su análisis, tiene este fenómeno sobre la sanidad, la seguridad y los salarios de los ciudadanos españoles.
Este enfrentamiento marca un distanciamiento significativo entre el partido de Abascal y la cúpula eclesiástica. Mientras Vox centra su discurso en la seguridad nacional y la protección de los servicios públicos frente a la presión migratoria, la Iglesia española reafirma su compromiso con el acogimiento y la protección de los derechos humanos de las personas que llegan a las costas españolas, lo que ha derivado en un cruce de acusaciones sin precedentes recientes entre ambas esferas.


