Expertos destacan el papel del aceite de oliva virgen extra en la protección de la salud cerebral
La nutrición se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales para la preservación de las funciones cognitivas y la prevención del deterioro neuronal. Diversas especialistas en el ámbito de la salud alimentaria han señalado al aceite de oliva virgen extra (AOVE) como el ingrediente esencial para proteger el cerebro y reducir los procesos inflamatorios en el organismo, recomendando su integración en todas las comidas del día.
La nutricionista Marta Marcé, en recientes intervenciones especializadas, ha subrayado que el aceite de oliva virgen extra es el alimento primordial para el correcto funcionamiento cerebral. Según la experta, su valor reside en su capacidad antiinflamatoria y en el aporte de grasas saludables que el sistema nervioso requiere para su desempeño óptimo. La inflamación crónica, según los consensos científicos actuales, es uno de los factores de riesgo determinantes en la aparición de enfermedades neurodegenerativas.
Por su parte, la especialista Raquel García ha ratificado esta postura al definir el AOVE como un eje vertebrador de la dieta mediterránea. García destaca que este producto no solo actúa como la principal fuente de lípidos saludables, sino que desempeña un papel preventivo frente a patologías asociadas al envejecimiento y favorece la salud cardiovascular, un factor directamente vinculado al riego sanguíneo cerebral.
La importancia de la denominación «virgen extra» resulta determinante según los criterios técnicos expuestos. Marcé insiste en que únicamente este grado de pureza, obtenido mediante procedimientos mecánicos, garantiza la presencia de compuestos bioactivos como los polifenoles y la vitamina E. Estos antioxidantes son los encargados de proteger las neuronas frente al daño oxidativo, una propiedad que se diluye en aceites refinados o mezclas industriales.
El respaldo científico a estas recomendaciones se apoya en investigaciones como el ensayo clínico PREDIMED, realizado en España. Dicho estudio ha demostrado la relación directa entre el consumo habitual de aceite de oliva virgen extra y una mejora en la salud circulatoria, lo cual garantiza que el cerebro reciba el oxígeno y los nutrientes necesarios para sus funciones ejecutivas.
Además del aceite de oliva, los expertos señalan a los frutos rojos —arándanos, fresas y frambuesas— como el segundo grupo de alimentos con mayor impacto positivo en la salud cognitiva. Su elevado contenido en antioxidantes y fibra contribuye a combatir el estrés oxidativo y a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal. La evidencia científica reciente sobre el eje intestino-cerebro sugiere que una microbiota saludable influye positivamente en el estado de ánimo y la memoria.
Finalmente, las autoridades en nutrición coinciden en que la sustitución de grasas procesadas y aceites refinados por el aceite de oliva virgen extra representa un cambio estructural en la dieta con beneficios a largo plazo. La apuesta por productos frescos y mínimamente procesados se establece así como la estrategia principal para garantizar un envejecimiento cerebral saludable.


