Ágatha Ruiz de la Prada mantiene su actividad empresarial y creativa bajo una filosofía de vitalidad diaria
La diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada, a sus 66 años, continúa al frente de su firma homónima consolidando un modelo de gestión personal y profesional basado en la actividad constante y la disciplina. La aristócrata y empresaria madrileña ha integrado sus rutinas de bienestar con una agenda laboral que abarca desde la dirección creativa hasta la supervisión de licencias internacionales, manteniendo la esencia estética que la posicionó como una figura clave de la moda española desde la década de 1980.
En el ámbito de la salud y el cuidado personal, Ruiz de la Prada apuesta por un enfoque pragmático alejado de regímenes restrictivos. Su rutina diaria se fundamenta en la dieta mediterránea y, fundamentalmente, en el ejercicio orgánico. Según ha manifestado la propia diseñadora, su principal hábito físico consiste en caminar largas distancias por la capital, alcanzando en ocasiones los 20.000 pasos diarios. Esta actividad, que prefiere antes que los entrenamientos de gimnasio convencionales, se complementa con la práctica puntual de pilates y estiramientos para favorecer la movilidad.
La estructura de su jornada laboral comienza al amanecer, vinculada estrictamente al análisis de la actualidad y la coordinación con su equipo de trabajo. Desde su taller en Madrid, supervisa la expansión de su universo conceptual, que hoy incluye desde papelería y decoración hasta perfumes. Su modelo de negocio se caracteriza por una diversificación exhaustiva de licencias, permitiendo que su identidad visual —basada en colores primarios y formas geométricas— mantenga una presencia global en diversos sectores del mercado.
Trayectoria y reconocimiento institucional definen el perfil de la XIII marquesa de Castelldosríus y grande de España. Formada en la Escuela de Artes y Técnicas de la Moda de Barcelona, su carrera despegó durante la Movida Madrileña, rompiendo con los convencionalismos de la época. Este impacto cultural ha sido reconocido con distinciones de alto nivel, entre las que destacan la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2009 y el Premio Nacional de Diseño de Moda en 2017.
En el plano institucional y social, la diseñadora mantiene una presencia activa en foros culturales, inauguraciones de arte y eventos del sector. Tras su divorcio en 2016 del periodista Pedro J. Ramírez, con quien compartió casi tres décadas, Ruiz de la Prada ha reforzado su perfil público e independiente. Sus hijos, Tristán y Cósima Ruiz de la Prada, se encuentran plenamente incorporados a la estructura operativa de la firma familiar, garantizando la continuidad del legado empresarial en el diseño contemporáneo.
Finalmente, su filosofía de vida prioriza la curiosidad intelectual y el equilibrio emocional como herramientas contra el estrés. Para la creadora, el éxito de su longevidad profesional reside en «ocuparse» y mantener una actitud enérgica frente a los desafíos del sector moda. Sus creaciones, que han recorrido galerías y museos de ciudades como París, Nueva York y Tokio, siguen siendo un referente de la marca España en el exterior.


