Almudena Cid consolida su transición profesional y personal bajo un modelo de bienestar funcional
La exgimnasta olímpica Almudena Cid, a sus 45 años, ha estructurado un nuevo modelo de vida centrado en la recuperación física y la diversificación profesional tras su retirada de la alta competición. La deportista, única gimnasta rítmica en disputar cuatro finales olímpicas, ha adaptado sus rutinas diarias para mitigar las secuelas físicas derivadas de años de exigencia máxima, compaginando su faceta como actriz y escritora con una disciplina orientada al mantenimiento de la salud articular.
Debido al desgaste acumulado tras décadas de entrenamiento de élite, Cid aplica un protocolo estricto de movilidad antes de iniciar su actividad diaria. Según ha detallado la propia deportista, las lesiones en sus pies, que incluyen roturas de fascia y fracturas por estrés, le obligan a realizar ejercicios de calentamiento progresivo de cadera, espalda y extremidades inferiores antes de levantarse de la cama. Este ritual busca evitar impactos bruscos en el sistema locomotor desde la primera hora del día.
En el ámbito nutricional, la exgimnasta mantiene una dieta equilibrada basada en alimentos integrales, grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra y el aguacate, y proteínas vegetales y animales de calidad. Su rutina matutina, que suele comenzar entre las 8:00 y las 8:30 horas, prioriza el bienestar emocional y la ausencia de premuras, factores que considera esenciales para afrontar sus compromisos en el teatro y la literatura.
En cuanto a la actividad física, Cid ha sustituido el entrenamiento de alto impacto por ejercicios funcionales. Su planificación actual, de entre tres y cinco sesiones semanales, excluye los saltos y se centra en el uso de elíptica, natación, bandas elásticas y cargas ligeras. El objetivo principal de estas sesiones es el fortalecimiento del núcleo o «core» para proteger la columna vertebral y el mantenimiento de la musculatura de los pies, fundamental para conservar el equilibrio y la estabilidad.
En el plano personal y patrimonial, la escritora de «Caminar sin punteras» se encuentra inmersa en la construcción de su nueva residencia unifamiliar. El proyecto, cuya finalización se prevé para el año 2026, ha sido definido por la deportista como un refugio de paz diseñado bajo criterios de bienestar personal. Esta etapa coincide con una estabilidad sentimental junto a Gerardo Berodia, exfutbolista profesional y agente deportivo, quien ha colaborado estrechamente en el seguimiento de las obras y en los procesos de recuperación de Cid tras intervenciones quirúrgicas recientes.
Esta nueva etapa marca un distanciamiento definitivo de la crisis personal experimentada tras su separación en 2021. La gestión de aquel proceso, canalizada a través de la terapia y la expresión artística, ha derivado en una autonomía que Cid prioriza en su actual toma de decisiones, enfocándose en la consolidación de su hogar independiente y su carrera en las artes escénicas.


