La periodista Anna Bosch, referente de la información internacional en Radiotelevisión Española (RTVE), ha anunciado su jubilación a los 62 años de edad. Con una trayectoria marcada por la cobertura de los hitos geopolíticos más relevantes de las últimas décadas, la corresponsal cierra una etapa profesional de gran calado institucional en el ente público, tras haber desempeñado funciones clave en diversas capitales estratégicas y zonas de conflicto.
Bosch ha vinculado gran parte de su carrera a la información exterior, ocupando tres de las corresponsalías más complejas y codiciadas de la cadena estatal. Durante su estancia en Moscú, relató la transición posterior a la caída de la Unión Soviética. Posteriormente, desde la delegación de Washington, narró la histórica primera victoria electoral de Barack Obama en 2008, para después trasladarse a París, donde analizó las transformaciones políticas y sociales de la República francesa durante un periodo de intensa actividad legislativa y social.
A su labor como corresponsal fija se suma su experiencia como enviada especial en contextos de crisis internacional. Bosch formó parte del equipo de informativos desplazado para cubrir la Guerra de Irak y ofreció la crónica en directo desde Nueva York tras los atentados contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Asimismo, cubrió sobre el terreno los procesos revolucionarios en el norte de África, específicamente en Túnez y Libia, durante el estallido de las revueltas árabes.
En el ámbito de la estructura interna de RTVE, la periodista desempeñó el cargo de subdirectora del área de Internacional de los Telediarios y fue una de las figuras principales del programa «En Portada». En este espacio de grandes reportajes, consolidó un estilo periodístico analítico y pedagógico, orientado a desgranar dinámicas geopolíticas con profundidad. Su visión sobre la construcción del espacio común europeo quedó reflejada en su obra «Europa soy yo», publicada en 2019, donde analiza los desafíos institucionales del continente.
Reconocida como una de las profesionales que facilitó el acceso de las mujeres a las corresponsalías internacionales, un área tradicionalmente masculinizada, Bosch ha recibido múltiples galardones por su rigor informativo. En foros públicos, la periodista ha abordado con naturalidad los sacrificios personales que exige la carrera de enviado especial y ha defendido la necesidad de preservar la salud mental frente a las presiones del entorno laboral, tras haber superado etapas de dificultad profesional que la llevaron a reformular su escala de prioridades.
La comunicadora inicia ahora una nueva etapa de carácter personal en la ciudad de Badalona, trasladando su residencia cerca del entorno marítimo junto a su marido, el también periodista Carmelo Machín. Tras años de movilidad geográfica constante y una carrera dedicada al análisis de la actualidad global, Bosch opta por un retiro centrado en la literatura, el transporte sostenible y la vida familiar, dejando un legado de periodismo de autor basado en el rigor y el alejamiento del sensacionalismo.


