jueves, octubre 8, 2026
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Antonio Gala: 3 claves para alcanzar la felicidad y serenidad

Antonio Gala, el laureado escritor y dramaturgo fallecido en mayo de 2023, dejó un legado intelectual que cuestiona las definiciones contemporáneas de bienestar y éxito personal. A través de diversas intervenciones públicas a lo largo de su carrera, el autor sostuvo que el bienestar no reside en la acumulación de bienes materiales ni en el consumo, sino en un proceso interno de autoconocimiento y en la eventual transición hacia un estado de serenidad, desmarcándose de la obligación social de ser feliz.

En sus diálogos con el periodista Jesús Quintero, recogidos en programas como «Trece noches», el autor de «El manuscrito carmesí» rechazó la asociación directa entre la felicidad y la satisfacción de todos los deseos. Para Gala, la felicidad no constituía una «suma de objetos» ni la eliminación de las fatigas cotidianas. Por el contrario, la definió como la «cosecha de una larga siembra de tanteos», subrayando el carácter efímero de este estado y la dificultad del ser humano para reconocerlo mientras se experimenta.

La perspectiva del literato enfatizaba que la búsqueda de la felicidad suele ser infructuosa cuando se proyecta hacia el exterior o hacia la adquisición de posesiones. Utilizando una analogía doméstica, comparó este empeño con la acción de buscar unas gafas que ya se llevan puestas. Según sus reflexiones, la plenitud debe partir del reconocimiento del ser actual, lo que implica aceptar tanto las fortalezas como las debilidades propias, en lugar de aspirar a una identidad idealizada o ajena.

Con el paso de los años, el discurso de Gala evolucionó hacia la valoración de la serenidad por encima de la felicidad. En el año 2001, durante la presentación de su novela «El imposible olvido», calificó la felicidad como un «concepto muy peligroso» debido al empeño social por alcanzarla de forma forzosa. En su lugar, abogó por la serenidad, descrita metafóricamente como el sentimiento de ser una «pequeña tesela de un gran mosaico»: una pieza prescindible pero situada correctamente en su lugar dentro de un conjunto superior.

Finalmente, el escritor vinculó el progreso social exclusivamente con el desarrollo humano, desestimando el materialismo y el egoísmo como vías de avance legítimas. Gala, quien desarrolló gran parte de su labor cultural en Córdoba a través de su fundación para jóvenes creadores, mantuvo hasta sus últimos años la premisa de que no existe un verdadero progreso si este no es de carácter humano, desplazando el foco de las cosas hacia las personas y su capacidad de introspección.

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