Arabia Saudí acelera su transición hacia un modelo de desarrollo sostenible bajo la estrategia Vision 2030
En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, Arabia Saudí ha reafirmado el papel central de la sostenibilidad en su proceso de transformación nacional. A través de la estrategia transversal Vision 2030, el Reino impulsa una agenda verde que integra la protección ambiental, la transición energética y la diversificación económica como pilares para garantizar un crecimiento sostenible a largo plazo y responder a los desafíos climáticos globales.
Uno de los ejes fundamentales de esta política es la Saudi Green Initiative (SGI), lanzada en 2021. Esta iniciativa articula los esfuerzos nacionales en torno a tres objetivos estratégicos: la reducción de emisiones de carbono, la forestación masiva y la protección de los ecosistemas terrestres y marinos. Bajo este esquema, el país se ha fijado la ambición de alcanzar la neutralidad de emisiones para el año 2060, empleando un enfoque de economía circular del carbono que permite compatibilizar la actividad industrial con la preservación del entorno.
En el ámbito del desarrollo urbano, el proyecto Green Riyadh destaca como una de las intervenciones medioambientales más ambiciosas a nivel internacional. Iniciado en 2019, este programa busca elevar la habitabilidad de la capital saudí para situarla entre las 100 ciudades con mejor calidad de vida en el mundo. El plan contempla la plantación de 7,5 millones de árboles para el año 2030 en espacios públicos, centros educativos, recintos sanitarios y zonas residenciales, con el fin de mejorar la calidad del aire y reducir las temperaturas urbanas.
La transformación hacia la sostenibilidad también se ha extendido al sector turístico a través de Red Sea Global. Este proyecto, asociado a los grandes desarrollos de Vision 2030, propone un modelo de turismo regenerativo que busca el equilibrio entre el crecimiento económico y la conservación de los ecosistemas del Mar Rojo. Se prevé que, para finales de la década, el complejo cuente con 8.000 habitaciones distribuidas en 50 hoteles, operando bajo estándares estrictos de protección de los recursos naturales y puesta en valor del patrimonio natural.
Estas iniciativas forman parte de un plan estructural orientado a reducir la dependencia del petróleo y modernizar sectores estratégicos mediante la innovación y la tecnología verde. El avance de estos proyectos a gran escala refleja la voluntad institucional de converger el desarrollo económico con la responsabilidad climática, estableciendo nuevos parámetros para la gestión de recursos y la mejora de los entornos habitables en la región.


