EE. UU. y Canadá agotan el plazo sin acuerdo y activan aranceles recíprocos del 50%
Los equipos negociadores de Estados Unidos y Canadá han finalizado las conversaciones comerciales de este viernes sin alcanzar un consenso, lo que supone la entrada en vigor inmediata de aranceles del 50% sobre diversas importaciones canadienses. La ruptura del diálogo, tras semanas de intensas gestiones, marca un distanciamiento significativo en la relación comercial entre ambos socios norteamericanos y activa una respuesta simétrica por parte de Ottawa.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha confirmado a través de un comunicado oficial que su administración aplicará gravámenes equivalentes, «dólar por dólar», para proteger el tejido industrial y a los trabajadores de su país. Esta medida responde a la decisión de Washington de gravar productos canadienses por un valor aproximado de 28.000 millones de dólares (casi 24.000 millones de euros), una acción que Carney ha calificado como parte de una nueva etapa en la que Estados Unidos está modificando todas sus relaciones comerciales internacionales.
La falta de acuerdo se produce después de que la delegación estadounidense introdujera cambios de última hora en las condiciones de acceso al mercado. Según el Gobierno canadiense, las propuestas finales fueron consideradas «injustas, antieconómicas» y ponían en duda la fiabilidad de cualquier compromiso a largo plazo. A pesar de que durante la semana se barajó la posibilidad de reducir las tarifas en el sector automotriz al 15% y en el acero y aluminio al 25%, la presión de los representantes industriales en EE. UU. derivó en la imposición de nuevos límites y cupos que impidieron la firma del pacto.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha defendido la medida alegando la necesidad de obtener acuerdos que favorezcan los intereses nacionales y corrijan lo que define como un «trato discriminatorio» hacia las exportaciones estadounidenses. En paralelo, el vicepresidente JD Vance ha respaldado esta política proteccionista durante un acto en una planta siderúrgica en Ohio, donde ha destacado que el mantenimiento de aranceles elevados es fundamental para garantizar las inversiones y el empleo en la fabricación de metales dentro de las fronteras estadounidenses.
El impacto económico de esta decisión afecta directamente a sectores estratégicos como la madera, el acero y el aluminio. Ottawa no ha logrado su objetivo de eliminar la amenaza arancelaria que pesaba sobre estos materiales desde el pasado mes de julio. Como medida de contingencia, el Ejecutivo canadiense ha anunciado que en los próximos días presentará un paquete de ayudas adicionales para sus empresas, que se añadirá a los 25.000 millones de dólares ya destinados a este fin durante los últimos 18 meses.
Este escenario de confrontación comercial se materializa tras el vencimiento de un aplazamiento de tres días concedido por la administración estadounidense, el cual estaba vinculado a las negociaciones sobre la reanudación de las obras del oleoducto Keystone XL entre Nebraska y Alberta. Con la entrada en vigor de los aranceles a medianoche, se abre un periodo de incertidumbre sobre la estabilidad del comercio bilateral y el futuro de las cadenas de suministro integradas en la región.


