viernes, junio 12, 2026
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Nuevo método científico detecta falsificaciones de Van Gogh

Nueva técnica de análisis topográfico refuerza la detección de falsificaciones en el mercado del arte

Un equipo de investigadores de la Université Polytechnique Hauts-de-France ha desarrollado una técnica pionera y no invasiva que permite distinguir obras de arte auténticas de falsificaciones mediante el análisis de la textura microscópica de las pinturas. El estudio, publicado en la revista especializada Surface Topography: Metrology and Properties, propone un método basado en la conversión de imágenes de alta resolución en mapas tridimensionales, lo que permite medir la rugosidad y los patrones de las pinceladas con una precisión sin precedentes.

Esta metodología utiliza la medición de dimensiones fractales para capturar patrones sutiles en la superficie de la obra, los cuales actúan como una firma morfológica única de cada artista. Según Francois Berkmans, autor principal del estudio, la ventaja fundamental radica en que el uso de microscopios ópticos 3D evita cualquier contacto físico con la pieza, garantizando la integridad de las obras de arte durante el proceso de autenticación.

Para validar el sistema, los investigadores aplicaron el análisis a obras atribuidas a Vincent van Gogh. Los resultados permitieron identificar con fiabilidad la autenticidad de pinturas recientemente certificadas, como ‘Puesta de sol en Montmajour’, mientras que una falsificación documentada de la obra ‘Los labradores’ fue detectada como una excepción clara tras el análisis de su topografía superficial. El método también demostró eficacia al diferenciar los estilos de Van Gogh frente a otros autores del siglo XVII, como David Klöcker Ehrenstrahl.

La investigación destaca que, aunque un falsificador pueda imitar las pinceladas visibles a simple vista, resulta prácticamente imposible reproducir la estructura microscópica de la superficie. Factores como la composición química de los materiales, las condiciones ambientales de secado, la tensión del lienzo y los procesos naturales de envejecimiento generan una huella digital que los expertos consideran un desafío insuperable para el fraude artístico.

A pesar de su potencial, la implementación de esta tecnología presenta retos logísticos e institucionales. El equipamiento necesario, basado en microscopía óptica tridimensional, requiere una inversión económica que puede superar los cientos de miles de euros, además de una alta especialización técnica para interpretar los parámetros de rugosidad. No obstante, los autores señalan que esta técnica no busca sustituir el peritaje tradicional, sino reforzarlo para reducir los riesgos financieros en subastas y proteger el patrimonio cultural.

Finalmente, el estudio abre la puerta a nuevas aplicaciones en el ámbito de la restauración. Si bien la limpieza total de una superficie puede dificultar la comparativa, el análisis topográfico es altamente útil para identificar intervenciones locales, rellenos o retoques específicos en áreas dañadas. La institución académica ha manifestado su disposición para establecer colaboraciones con museos y organismos internacionales interesados en integrar este avance en sus protocolos de preservación y validación.

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