El primer ministro belga Bart De Wever detalla su proceso de recuperación frente a la obesidad y el alcoholismo
El primer ministro de Bélgica y líder del partido nacionalista N-VA, Bart De Wever, ha compartido públicamente los detalles de su transformación personal tras haber superado un cuadro de obesidad mórbida y dependencia del alcohol. En una reciente entrevista concedida a la revista De Zondag, el mandatario calificó su situación física anterior como una «cuestión de vida o muerte», revelando que llegó a pesar 143 kilos antes de iniciar un cambio radical en su estilo de vida hace más de una década.
De Wever, quien actualmente tiene 55 años, explicó que su proceso de pérdida de peso se intensificó hacia el año 2012, cuando logró reducir su masa corporal hasta los 83 kilos. Según el relato del jefe del Ejecutivo belga, esta transición no solo respondió a una necesidad estética, sino a una urgencia médica. «Soy alguien naturalmente excesivo», admitió el político, quien también confirmó que lleva 15 años sin consumir alcohol tras recibir advertencias sobre el impacto acumulado de su consumo durante su juventud.
En el ámbito de la comunicación política, el líder nacionalista reflexionó sobre cómo su imagen anterior pudo haber influido en su popularidad. De Wever señaló de forma irónica que el perfil de «hombre corpulento y gracioso» suele generar una recepción positiva entre el electorado, facilitando la aceptación de un humor más ácido. No obstante, subrayó que mantener dicha imagen habría sido incompatible con la preservación de su salud a largo plazo.
La entrevista también abordó la relación del mandatario con la gastronomía nacional, específicamente el consumo de patatas fritas, un producto emblemático en Bélgica. Mientras otros líderes regionales, como el presidente de Flandes, Mathias Diependaele, han admitido consumirlas con alta frecuencia, De Wever indicó que ha optado por la moderación, permitiéndose el plato solo de manera ocasional para mantener su equilibrio físico.
Estas declaraciones se producen en un contexto de apertura personal de la familia De Wever, tras la publicación el año pasado del libro «De stem van mijn stilte» (La voz de mi silencio), escrito por su esposa, Veerle Hegge. En dicha obra, Hegge relata sus propios desafíos de salud, incluyendo su lucha contra la anorexia en la edad adulta y la gestión de la soledad familiar ante la intensa actividad institucional de su marido.
Con este testimonio, el primer ministro belga busca visibilizar los riesgos de la obesidad y los excesos, situando la salud pública y el bienestar personal en el centro de la conversación, incluso dentro de las altas esferas de la política europea.


