El Senado de Brasil aprueba la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales
El Senado de Brasil ratificó este miércoles una propuesta de enmienda a la Constitución que establece la reducción de la jornada laboral máxima de 44 a 40 horas semanales sin reducción salarial. La medida, que pone fin al esquema de trabajo conocido como «6 por 1», fue aprobada en dos votaciones consecutivas durante la misma sesión legislativa, consolidando uno de los proyectos centrales de la agenda del Ejecutivo liderado por Luiz Inácio Lula da Silva.
La votación se produjo en un contexto de alta intensidad política, a once días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. A pesar de su oposición inicial, el bloque opositor encabezado por el senador Flávio Bolsonaro otorgó libertad de voto a sus integrantes, lo que facilitó la adhesión unánime de la cámara. El propio Bolsonaro emitió su voto de forma telemática a favor de la reforma, argumentando un cambio de postura en respuesta a las demandas sociales manifestadas durante la campaña.
El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, subrayó el impacto positivo que la medida tendrá en la calidad de vida de la población. Según datos de las centrales sindicales, la reducción de la jornada laboral afectará a unos 22 millones de trabajadores, atendiendo a una reivindicación histórica de los sectores populares. No obstante, la bancada gubernamental, a través de la senadora Teresa Leitão, expresó cautela ante la «volatilidad» de los apoyos opositores y advirtió sobre posibles intentos de revertir la norma en el futuro.
Desde el sector oficialista, el senador Randolfe Rodrigues defendió la viabilidad de la propuesta señalando que Brasil se equipara ahora con los estándares de productividad y bienestar de naciones desarrolladas como Alemania, Francia y Noruega. Por el contrario, algunos sectores de la oposición criticaron lo que consideraron una aceleración del trámite legislativo motivada por el calendario electoral y el uso de la estructura estatal en favor de la candidatura a la reelección.
En el ámbito económico, la medida enfrenta la resistencia de organizaciones empresariales. La Federación de Comercio de São Paulo (Fecomercio SP) ha proyectado que el costo de la hora trabajada podría incrementarse hasta un 22%, advirtiendo sobre el riesgo de destrucción de 1,2 millones de puestos de trabajo. Ante este escenario, senadores de diversos bloques han hecho un llamamiento a la unidad con los sectores productivos para implementar mecanismos que permitan amortizar el impacto presupuestario derivado de la nueva normativa.
Con esta aprobación, Brasil inicia una transición hacia un modelo laboral que busca equilibrar la competitividad económica con el descanso semanal remunerado, marcando un hito en la legislación social del país sudamericano en las vísperas de su definición presidencial.


