Andreu Buenafuente prioriza su salud mental y redefine su actividad profesional tras un episodio de estrés severo
El comunicador y humorista Andreu Buenafuente ha reaparecido públicamente en la gala del 50 aniversario del diario El País, confirmando un cambio estructural en su carrera tras sufrir un cuadro de agotamiento severo, conocido técnicamente como «burnout». Esta situación médica, que le obligó a cancelar compromisos de alto perfil como la presentación de las pasadas Campanadas en RTVE, ha derivado en una nueva etapa vital centrada en la recuperación y en el alejamiento de la presión de los formatos televisivos diarios.
La decisión de pausar su actividad profesional se produjo por prescripción facultativa hace unos meses, después de que el presentador experimentara una crisis de ansiedad y tensión persistente. Según ha detallado su entorno cercano y el propio comunicador, este episodio guarda similitudes con uno sufrido hace 25 años, en los inicios de su trayectoria, lo que le ha llevado a implementar límites estrictos entre su vida laboral y su bienestar emocional.
Un cambio de modelo: de la urgencia a la artesanía
En su regreso paulatino a la esfera pública, Buenafuente ha manifestado que su prioridad actual es trabajar «desde el placer» y no bajo la «urgencia histérica» de las audiencias televisivas. Esta nueva filosofía se traduce en el rechazo a proyectos de emisión diaria y el enfoque en formatos que permitan un proceso creativo más pausado, como el pódcast o el teatro. Actualmente, mantiene su colaboración en el programa «Nadie sabe nada» de la Cadena SER junto a Berto Romero, proyecto que compagina con su faceta plástica.
La pintura se ha convertido en el eje central de su terapia de recuperación. El presentador ha establecido un estudio privado donde dedica gran parte de su tiempo al silencio y a la creación artística, una actividad que define como su método principal para mitigar el ruido mental derivado de décadas de exposición mediática. «Es una riqueza que antes no me permitía», ha señalado respecto a la gestión de su tiempo actual.
Traslado al Maresme y entorno familiar
Como parte de este proceso de descompresión, Buenafuente ha consolidado su residencia en la comarca del Maresme, concretamente en el municipio de Cabrera de Mar. El comunicador vive junto a su mujer, la también actriz Silvia Abril, y su hija en una masía tradicional rehabilitada de principios del siglo XX. Este entorno, alejado del núcleo urbano de Barcelona pero a una distancia que permite la operatividad profesional, ha sido clave para establecer su nueva rutina.
La vivienda cuenta con espacios diseñados para el retiro, incluyendo un huerto ecológico y zonas de meditación, lo que facilita una vida social más discreta y centrada en el ámbito familiar. Por el momento, no existen planes para que el presentador regrese al horario de máxima audiencia televisiva, tras la confirmación de que su último programa en la cadena pública no contará con una segunda temporada.
La trayectoria de Buenafuente, marcada por su influencia en el desarrollo del «late night» en España, entra así en una fase de «crecimiento sin prisa», donde la salud mental y la calidad de vida prevalecen sobre las métricas de éxito tradicionales en el sector audiovisual.


