Burnham descarta el regreso del Reino Unido a la Unión Europea en la presente legislatura
El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha confirmado este lunes que su administración no promoverá la reincorporación del país a la Unión Europea durante el actual mandato. El líder laborista enfatizó su compromiso con el respeto a las «líneas rojas» establecidas en su programa electoral, descartando taxativamente la convocatoria de un nuevo referéndum, a pesar de admitir que la reintegración es un proceso que desearía ver realizado a largo plazo.
En una entrevista concedida a la cadena ITV, el jefe del Gobierno británico realizó un balance crítico sobre los efectos del Brexit tras una década de experiencia. Según Burnham, la salida del bloque comunitario ha resultado ser «más dura» de lo que se planteó durante la campaña del referéndum de 2016, señalando que la ruptura ha debilitado la economía nacional y ha reducido la capacidad de control sobre la inmigración.
«No estoy proponiendo ningún cambio durante esta legislatura. No voy a apartarme de las líneas rojas que figuraban en el programa del Partido Laborista», declaró el primer ministro. No obstante, Burnham puntualizó que su postura institucional no impide la búsqueda de un acercamiento técnico. En este sentido, Londres tiene previsto participar en una cumbre con la Unión Europea en noviembre en Bruselas para negociar «medidas prácticas» que permitan optimizar el acuerdo vigente, al cual calificó como insuficiente para los intereses británicos.
Entre las prioridades del Ejecutivo se encuentra la reducción de la burocracia para las empresas exportadoras. El primer ministro lamentó que los trámites actuales provoquen que mercancías, especialmente productos alimentarios, queden retenidas en puertos y contenedores. Asimismo, Burnham instó a realizar un análisis honesto sobre el modelo migratorio, argumentando que el sistema post-Brexit ha fomentado una inmigración de larga duración frente a la anterior libre circulación, la cual permitía flujos temporales que, a su juicio, eran más dinámicos para la economía.
Finalmente, el mandatario británico separó sus aspiraciones personales de su responsabilidad política. Aunque reconoció que le gustaría presenciar la vuelta del Reino Unido al bloque europeo «en lo que queda de vida», subrayó que no impondrá su criterio personal sobre la voluntad ciudadana. «Hay que asegurarse de que el pueblo británico sea quien tenga el control de todo el proceso», concluyó, reafirmando su respeto al resultado de la votación en la que el 52% del país optó por abandonar la Unión.


