Alaska y Mario Vaquerizo consolidan su refugio residencial en la periferia de Madrid
La pareja de artistas integrada por Olvido Gara, conocida artísticamente como Alaska, y Mario Vaquerizo, mantiene como parte fundamental de su patrimonio inmobiliario un chalé independiente en el municipio madrileño de Boadilla del Monte. Esta propiedad, adquirida hace una década, funciona como residencia secundaria y espacio de desconexión frente a su habitual actividad mediática y su céntrica vivienda en las proximidades de la Gran Vía.
La edificación consiste en una vivienda de estilo contemporáneo con una superficie construida de aproximadamente 350 metros cuadrados. El inmueble se distribuye en dos plantas y se asienta sobre una parcela privada que integra amplias zonas verdes y áreas destinadas al ocio. Según los registros de la propiedad y las descripciones técnicas, el diseño busca equilibrar la funcionalidad residencial con la estética personal que caracteriza a ambos artistas.
Arquitectura e interiorismo de carácter ecléctico
El interior de la vivienda destaca por una ornamentación maximalista y ecléctica, donde convergen elementos del arte pop y la estética kitsch. El salón principal está configurado mediante el uso de colores intensos y mobiliario de diversas texturas, diseñado específicamente para facilitar las reuniones sociales y familiares. La propiedad incluye también una cocina de concepto abierto, equipada con tecnología moderna que contrasta con una decoración de fuerte carga visual.
Las estancias privadas, que incluyen dormitorios con textiles de alta densidad y elementos decorativos personalizados, mantienen la coherencia artística del resto de la casa. Los propietarios han definido este espacio no solo como un lugar de pernoctación, sino como un entorno creativo donde desarrollan proyectos profesionales alejados del núcleo urbano de la capital.
Instalaciones exteriores y privacidad
En el área exterior, la parcela cuenta con un jardín consolidado que combina praderas de césped con arbustivas y flores ornamentales, cuya disposición garantiza la privacidad del recinto. La infraestructura incluye una piscina, zonas de pérgola y mobiliario exterior adaptado para los meses de estío, permitiendo una transición fluida entre el interior y las zonas de descanso al aire libre.
La ubicación en Boadilla del Monte, a unos 30 minutos del centro de Madrid, permite a la pareja mantener un acceso rápido a sus compromisos laborales en la ciudad mientras disfrutan de un entorno natural. Esta residencia se diferencia de su conocido piso rosa en el centro madrileño por ofrecer una mayor amplitud métrica y un aislamiento acústico y mediático superior, consolidándose como su principal activo de descanso.
En conclusión, el patrimonio inmobiliario de Alaska y Mario Vaquerizo refleja una dualidad funcional: la vida urbana ligada a la exposición pública en su piso de Madrid y la vida privada de carácter recreativo en este chalé de la periferia, donde la identidad visual de los propietarios se extiende a cada rincón del inmueble.


