La presentadora Nuria Roca finaliza la reforma integral de su residencia en Candeleda
La presentadora Nuria Roca y su marido, el escritor Juan del Val, han completado la remodelación de su nueva residencia de verano situada en el municipio de Candeleda, en la provincia de Ávila. La propiedad, una construcción original de la década de los 70 ubicada en el Valle del Tiétar, ha sido objeto de una transformación profunda dirigida por el interiorista Pepe Leal, buscando un equilibrio entre la arquitectura rústica y el equipamiento tecnológico contemporáneo.
La vivienda se asienta sobre una finca caracterizada por su vegetación autóctona y vistas directas al Pico Almanzor, la cumbre más elevada del Sistema Central. La estructura cuenta con cinco dormitorios y seis cuartos de baño, dimensiones proyectadas para albergar a su núcleo familiar y facilitar la recepción de invitados. El diseño interior destaca por un amplio salón dividido en dos ambientes, presidido por chimeneas y grandes ventanales destinados a integrar el entorno boscoso en el espacio habitacional.
Uno de los ejes centrales de la reforma ha sido la cocina, concebida como un espacio abierto y multifuncional. La estancia incorpora electrodomésticos de última generación, entre los que destaca un horno con funciones combinadas de vapor y convección, una envasadora al vacío para técnicas de cocción a baja temperatura y una vinoteca integrada. Estos elementos subrayan la apuesta por una gastronomía de alta precisión dentro de un entorno doméstico.
En cuanto a la estética decorativa, el proyecto huye de los cánones minimalistas para apostar por una identidad propia. Se han empleado textiles de colores vivos, piezas de artesanía cerámica, detalles de mimbre y acabados en acero corten en áreas privadas como el vestidor principal. La conservación de las paredes de piedra vista original mantiene el vínculo con la arquitectura tradicional de la zona de Gredos.
Candeleda, conocida popularmente como la «Andalucía de Ávila» por su microclima protegido por la Sierra de Gredos, se ha consolidado en los últimos años como un enclave de refugio para figuras del ámbito cultural y social madrileño. Este fenómeno, descrito a menudo como «lujo silencioso», prioriza la privacidad, la integración con la naturaleza y la calidad de los productos locales, como el pimentón, los higos y el queso de cabra, sobre la ostentación urbana.
Fuentes locales señalan que la integración de la pareja en la vida municipal ha sido satisfactoria, destacando su participación en actividades cotidianas y rutas de senderismo por las gargantas naturales de la zona. Este movimiento refuerza el atractivo del Valle del Tiétar como destino residencial de alto nivel que combina el aislamiento geográfico con una potente identidad cultural y gastronómica.


