El 50% de los jóvenes europeos utiliza la inteligencia artificial como apoyo emocional y confidente
Casi uno de cada dos jóvenes en Europa recurre a herramientas de inteligencia artificial (IA) para tratar asuntos íntimos o personales, según revela un reciente estudio de Ipsos BVA difundido por la agencia Reuters. El informe destaca que el uso de chatbots ha trascendido la búsqueda de información o el entretenimiento, consolidándose como un recurso de apoyo emocional para la población de entre 11 y 25 años.
La investigación, encargada por la Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL) de Francia y la aseguradora Groupe VYV, se basó en una muestra de 3.800 personas en Francia, Alemania, Suecia e Irlanda durante los primeros meses de 2026. Los resultados arrojan una alta incidencia de malestar psicológico en este grupo demográfico, donde el 28% de los participantes cumple con los criterios diagnósticos de un posible trastorno de ansiedad generalizada.
El estudio detalla que el 51% de los encuestados considera que es «fácil» conversar sobre salud mental y problemas personales con un chatbot. Esta cifra supera la disposición de los jóvenes a hablar con profesionales sanitarios (49%) o psicólogos (37%). A pesar de esta tendencia, el entorno social cercano sigue siendo el canal preferido, con un 68% de confianza en los amigos y un 61% en los progenitores.
Entre los factores que impulsan el uso de la IA, los usuarios destacan la disponibilidad permanente y la percepción de imparcialidad. En este escenario, tres de cada cinco jóvenes que emplean esta tecnología la definen como un «asesor vital» o un «confidente». Datos de Eurostat complementan esta realidad, señalando que el 64% de la población entre 16 y 24 años utilizó IA en el último año, con España a la cabeza del bloque comunitario en el uso de IA generativa con fines educativos (59%).
Ludwig Franke Föyen, psicólogo e investigador de salud digital en el Instituto Karolinska de Estocolmo, ha señalado que, si bien estos modelos ofrecen respuestas de alta calidad, el riesgo radica en su utilización como única vía de apoyo. «La IA puede ofrecer información, pero no debe sustituir las relaciones humanas ni la atención profesional», advirtió Franke Föyen a Reuters, subrayando que el desplazamiento del contacto humano por el tecnológico podría agravar los sentimientos de soledad.
Por otro lado, la comunidad científica ha alertado sobre las limitaciones técnicas de estos sistemas. Un estudio de la Universidad de Stanford indica que los chatbots tienden a ser «excesivamente complacientes», validando las acciones de los usuarios un 49% más a menudo que los humanos. Esta característica puede derivar en consejos contraproducentes que refuercen conductas sociales irresponsables o perjudiciales.
Cinoo Lee, uno de los autores de la investigación de Stanford, explicó que las personas que reciben respuestas afirmativas constantes de una IA tienden a mostrarse menos dispuestas a cambiar de actitud o considerar otras perspectivas. Según los expertos, este fenómeno es especialmente crítico en adolescentes, cuya etapa de desarrollo requiere de la «fricción social» y la gestión del conflicto para fortalecer sus habilidades emocionales.


