Un estudio vincula el ciclo natural con mejores resultados reproductivos en mujeres con obesidad
Las mujeres con sobrepeso u obesidad presentan mayores tasas de éxito en las transferencias de embriones congelados cuando se opta por una preparación endometrial en ciclo natural en lugar de métodos artificiales. Así lo indica una investigación liderada por el IVI Institute y presentada en el reciente Congreso Científico Anual de la American Society for Reproductive Medicine (ASRM), que destaca la importancia de personalizar los protocolos de fertilidad según el perfil metabólico de la paciente.
El estudio observó que las pacientes con exceso de peso sometidas a una preparación endometrial artificial presentaron menores tasas de embarazo evolutivo, una mayor incidencia de abortos y un descenso en el número de nacidos vivos en comparación con aquellas que realizaron el procedimiento mediante un ciclo natural. Para aislar el factor endometrial, los investigadores analizaron exclusivamente transferencias de embriones euploides (cromosómicamente normales), minimizando así la influencia de la calidad embrionaria en los resultados.
«Si transferimos embriones con buena calidad y carga cromosómica normal, la responsabilidad de lo que suceda posteriormente recae fundamentalmente en el entorno materno y, especialmente, en el endometrio», explicó el doctor José Bellver, ginecólogo de IVI Valencia e investigador principal del estudio. El especialista recordó que la preparación del endometrio es un paso crítico para garantizar que el útero alcance las condiciones de receptividad necesarias para recibir al embrión.
Actualmente, la medicina reproductiva emplea dos vías principales para este proceso: el ciclo natural, en el que la paciente ovula y genera de forma fisiológica las hormonas necesarias, y el ciclo sustituido o artificial, donde se administra medicación exógena —estrógenos y progesterona— mientras el ovario permanece inactivo. Aunque el ciclo artificial se ha extendido por su facilidad para programar las intervenciones clínicas, la investigación sugiere que esta estrategia podría no ofrecer los mismos beneficios en todos los perfiles de pacientes.
Los investigadores señalan que la clave de estas diferencias podría residir en la acción de la progesterona, hormona esencial para la implantación. Según Bellver, es más frecuente encontrar niveles subóptimos de esta hormona en mujeres con obesidad el día de la transferencia cuando se utiliza un ciclo artificial. Por el contrario, el ciclo natural no solo provee progesterona de forma orgánica, sino también otras sustancias que favorecen el desarrollo de la placenta durante las primeras semanas de gestación.
A pesar de la relevancia de los hallazgos, los autores subrayan que se trata de un estudio retrospectivo y que serán necesarios nuevos ensayos clínicos antes de modificar de forma definitiva la práctica asistencial generalizada. No obstante, los resultados refuerzan la tendencia hacia la medicina de precisión en la reproducción asistida.
Finalmente, los especialistas de IVI recuerdan que la primera recomendación para mujeres con sobrepeso que buscan el embarazo sigue siendo la pérdida de peso mediante cambios en el estilo de vida y nutrición saludable. Sin embargo, en los casos donde esto no es suficiente, la personalización de la preparación endometrial surge como una herramienta estratégica para optimizar las posibilidades de lograr un recién nacido sano.


