Covite y la Fundación Fernando Buesa denuncian el uso de festividades vascas para reivindicar a los presos de ETA
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) y la Fundación Fernando Buesa han manifestado este lunes su rechazo a la utilización de las fiestas populares en el País Vasco como plataformas de apoyo a los presos de la banda terrorista ETA. Ambas organizaciones han denunciado la exhibición de símbolos y la celebración de actos reivindicativos en espacios públicos, criticando lo que consideran una estrategia para exigir impunidad y la falta de una respuesta institucional contundente ante estos hechos.
A través de un comunicado, Covite se ha referido específicamente a la recién concluida Semana Grande de San Sebastián. La asociación presidida por Consuelo Ordóñez ha censurado la manifestación convocada el pasado viernes por los colectivos Sare y Piratak, en la cual se reclamó la puesta en libertad de los reclusos y se denunció una supuesta «política de excepción» hacia ocho presos guipuzcoanos que cumplen condena en régimen cerrado.
Frente a estas reclamaciones, Covite ha negado la existencia de bloqueos legales, subrayando que los internos cumplen «condenas individuales por crímenes gravísimos». La organización ha reiterado que no existe ninguna «solución integral» pendiente para el colectivo de presos y ha insistido en que cada terrorista debe responder de manera individual por sus actos conforme al marco normativo vigente, rechazando que las fiestas de la ciudadanía se conviertan en un «escaparate» político.
En una línea similar se ha pronunciado la Fundación Fernando Buesa, que ha vinculado estas situaciones con lo observado durante las fiestas de la Blanca en Vitoria-Gasteiz. La fundación ha lamentado la presencia recurrente de carteles y pancartas en los recintos festivos, calificando como un síntoma de «sociedad enferma» que se permita la ocupación del espacio público con mensajes de apoyo a quienes ejercieron la violencia terrorista, los secuestros y la extorsión.
La Fundación ha puesto el foco en la «indiferencia» de parte de la sociedad y, especialmente, de las instituciones públicas ante este tipo de exhibiciones. Según la entidad, la construcción de una convivencia basada en valores democráticos es incompatible con la exaltación de la trayectoria de ETA, señalando que la deslegitimación del terrorismo es un paso previo e imprescindible para cualquier avance social en la región.
Finalmente, ambas organizaciones de víctimas han coincidido en señalar la necesidad de una «reflexión ética y autocrítica sincera» por parte de quienes apoyaron la violencia. Han concluido sus intervenciones apelando a una mayor empatía con las víctimas del terrorismo, lamentando que el foco de atención pública y festiva se desplace en ocasiones hacia la situación penitenciaria de los victimarios en lugar de hacia el recuerdo y la reparación de los damnificados.


