Cuba rechaza el uso de la fuerza en sus relaciones con EE.UU. y niega la imposición de plazos en el diálogo bilateral
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, reafirmó la postura soberana de la isla frente a los Estados Unidos al declarar que el Gobierno cubano no aceptará la «paz mediante la fuerza imperialista». En el marco del Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz, el canciller defendió las vías diplomáticas y el arreglo pacífico de controversias, mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) desmintió la existencia de ultimátums en las recientes conversaciones entre ambas naciones.
A través de un mensaje en sus redes sociales, el jefe de la diplomacia cubana subrayó que la isla mantendrá la defensa de su independencia y orden constitucional ante lo que calificó como un «contexto global cada vez más agresivo». Rodríguez denunció que la administración estadounidense aplica doctrinas de dominación que comprometen la estabilidad internacional, reiterando el compromiso de La Habana con un multilateralismo basado estrictamente en el derecho internacional.
Estas declaraciones coinciden con el reconocimiento oficial de un encuentro bilateral celebrado el pasado 10 de abril. La reunión fue confirmada por las autoridades cubanas después de que medios estadounidenses, como The New York Times y Axios, filtraran detalles sobre una supuesta exigencia de Washington para que la isla liberara a figuras calificadas como presos políticos, entre ellos los artistas Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo. Según dichas fuentes, la liberación sería un requisito previo para avanzar en reformas económicas y políticas.
No obstante, el subdirector general a cargo de EE.UU. en la Cancillería cubana, Alejandro García del Toro, negó categóricamente que durante el encuentro se establecieran fechas límite o «planteamientos conminatorios». En una nota difundida por medios oficiales, el funcionario precisó que la prioridad de la delegación cubana en la mesa de diálogo fue la demanda del cese del cerco energético y el bloqueo petrolero que Washington mantiene sobre la isla.
La actual fase de acercamiento diplomático ha sido reconocida por los niveles más altos de ambos Gobiernos. El pasado 13 de marzo, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó la existencia de contactos operativos, semanas después de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, señalara públicamente que ambas administraciones se encuentran en un proceso de negociación.
Con esta postura, el Gobierno de Cuba busca desmarcar la agenda de cooperación técnica y diplomática de las presiones externas, insistiendo en que cualquier avance en la normalización de las relaciones deberá fundamentarse en el respeto mutuo y la eliminación de las sanciones económicas que afectan al sector energético del país caribeño.


