El Ministerio de Defensa impulsa la integración de la industria catalana en los programas de modernización militar
El Ministerio de Defensa ha iniciado una ofensiva institucional para incrementar la presencia de las empresas con sede en Cataluña en los grandes programas de modernización de las Fuerzas Armadas. El director general de Armamento y Material (Digam), el almirante Aniceto Rosique, ha instado al tejido industrial de la comunidad a certificar sus capacidades tecnológicas, facilitando así su incorporación tanto a proyectos nacionales como a iniciativas europeas de defensa.
Durante el Defense Engineering Forum 2026, celebrado este viernes en Badalona, Rosique subrayó la importancia de que las compañías, incluso aquellas cuya actividad principal se desarrolla actualmente en el ámbito civil, procedan a registrar formalmente sus competencias ante el Ministerio. Este registro es un requisito previo indispensable para que el departamento pueda identificar nuevos proveedores y fomentar la entrada de pequeñas y medianas empresas en las cadenas de suministro de los grandes contratistas del sector.
El encuentro, organizado por CT Ingenieros y Cadtech, congregó a más de 300 profesionales y representantes de 150 empresas, además de miembros de las Fuerzas Armadas e instituciones públicas. En el foro se analizó el potencial de Cataluña en sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la supercomputación, las telecomunicaciones y las tecnologías espaciales. El delegado de Defensa en la comunidad, el coronel Pedro Valdés, destacó que estas capacidades sitúan a la industria local en una posición favorable para diversificar su mercado hacia el área militar.
Desde el sector empresarial, se ha recibido el llamamiento con optimismo, aunque con cautela respecto a las barreras de entrada. David Prieto, consejero delegado de CT Ingenieros, señaló que el incremento de la inversión pública en defensa representa una oportunidad para la generación de empleo especializado y el desarrollo tecnológico. No obstante, representantes de firmas como Gutmar identificaron obstáculos estructurales, entre los que destacan la atomización de las pymes catalanas, la ausencia de grandes empresas tractoras con sede en la región y la complejidad de los procesos de certificación de calidad y seguridad exigidos por el estamento militar.
En el marco del foro se presentaron iniciativas concretas destinadas a cerrar la brecha entre la tecnología civil y la militar. El Barcelona Supercomputing Center (BSC) expuso su proyecto de laboratorio nacional de supercomputación para tecnologías de doble uso, orientado a proporcionar herramientas de modelado y simulación avanzada para programas de defensa. Asimismo, el CDTI reafirmó su compromiso de colaboración con Defensa para ampliar la base industrial de alta tecnología.
Por otro lado, el sector aeronáutico mostró planes de expansión con el proyecto de Boost Air Group para la creación de un centro de transformación de aeronaves en el aeropuerto de Lérida-Alguaire. Esta infraestructura contará con dos hangares de grandes dimensiones y un centro de ingeniería, lo que abre una nueva vía de colaboración para las empresas especializadas en mantenimiento y diseño estructural.
Finalmente, representantes de grandes compañías como Indra y Santa Bárbara Sistemas coincidieron en la necesidad de agilizar los ciclos de desarrollo tecnológico para mantener la competitividad europea. El objetivo del Ministerio es que la industria catalana, tradicionalmente fuerte en sectores como la automoción y las telecomunicaciones, juegue un papel protagonista en el fortalecimiento de la soberanía tecnológica nacional y en los futuros programas conjuntos de la Unión Europea.


