Defensa unifica la jornada de los militares en 35 horas semanales para equipararla al resto de la Administración
El Ministerio de Defensa ha establecido la jornada laboral de los miembros de las Fuerzas Armadas en 35 horas semanales de promedio, con el objetivo de equiparar sus condiciones de trabajo a las del resto de los empleados de la Administración General del Estado (AGE). La medida, publicada este viernes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), modifica la normativa vigente desde 2016 para adaptar el régimen horario castrense a las instrucciones generales del sector público.
La nueva disposición ministerial estipula que la duración de la jornada general será de 1.533 horas anuales de trabajo efectivo, o la que se contemple en cada momento para el personal al servicio de la Administración pública. No obstante, la orden mantiene un régimen diferenciado para aquellos militares que desempeñen puestos de especial dedicación, cuya jornada será de 37,5 horas semanales, supeditada a posibles incrementos excepcionales por necesidades del servicio.
Más allá de la reducción horaria, la normativa introduce mejoras significativas en materia de conciliación de la vida profesional y familiar. El texto amplía los derechos de flexibilización horaria para los efectivos que tengan a su cargo personas mayores, menores de doce años, personas con discapacidad o familiares con enfermedades graves hasta el segundo grado de consanguinidad. Estos militares podrán reducir en una hora diaria la parte fija de su jornada establecida.
Asimismo, el derecho a la flexibilidad se extiende a aquellos efectivos que convivan con personas dependientes que, por razones de edad, accidente o enfermedad, no puedan valerse por sí mismas. En estos casos, el solicitante deberá justificar debidamente las circunstancias que motivan la necesidad de cuidado para acceder a la adaptación de su horario en el lugar de destino.
Con esta actualización del marco regulatorio, el departamento que dirige Margarita Robles busca homogeneizar el régimen de dedicación del personal militar con los estándares actuales de la función pública, garantizando que el ejercicio de la carrera militar sea compatible con las necesidades de cuidado y las nuevas directrices de bienestar laboral impulsadas por el Gobierno.


