La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha confirmado en una reciente entrevista que su viaje a España en enero de 2020 se produjo tras una invitación formal cursada por José Luis Ábalos, quien en aquel momento desempeñaba las funciones de ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, además de ser el secretario de Organización del PSOE. Rodríguez ha sostenido que posee la misiva oficial y se ha mostrado dispuesta a hacerla pública para refrendar su versión sobre el inicio de la visita que derivó en una controversia política y diplomática.
Según el testimonio ofrecido por la dirigente venezolana, el propósito del desplazamiento era el mantenimiento de reuniones de carácter institucional con las autoridades españolas para abordar temas de la agenda bilateral y el proceso de diálogo político interno en el país caribeño. Rodríguez ha subrayado que Ábalos era, a su juicio, una de las figuras de mayor relevancia dentro del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez, lo que motivó la coordinación del viaje que finalmente tuvo como escenario el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
En cuanto al desarrollo de los acontecimientos tras su aterrizaje, la vicepresidenta ha relatado que fue el propio Ábalos quien le notificó la imposibilidad de ingresar formalmente en territorio español. Según su versión, el entonces ministro le comunicó que el Ministerio del Interior había advertido sobre las sanciones vigentes impuestas por la Unión Europea, las cuales restringían su libre circulación por el espacio Schengen. Rodríguez ha insistido en que todo el operativo de estancia en la zona de tránsito aeroportuario fue gestionado y organizado por las autoridades españolas.
La representante del Gobierno de Nicolás Maduro ha aprovechado la comparecencia para rechazar las informaciones publicadas por diversos medios de comunicación españoles respecto al contenido del avión oficial. Delcy Rodríguez ha calificado como falsedades las hipótesis sobre el transporte de divisas o lingotes de oro en el equipaje de la delegación venezolana, argumentando que tales afirmaciones carecen de sustento probatorio y forman parte de una campaña de especulación que se ha prolongado durante los últimos años.
En el ámbito de la política interna venezolana, la vicepresidenta ha dirigido duras críticas hacia la dirigente opositora María Corina Machado. Rodríguez ha responsabilizado a Machado de promover las sanciones internacionales que afectan a la economía del país y ha cuestionado su idoneidad para reconocimientos internacionales como el Premio Nobel de la Paz. Asimismo, ha condicionado cualquier posibilidad de diálogo futuro con los sectores más críticos de la oposición a la retirada total de las medidas coercitivas internacionales.
Finalmente, Rodríguez se ha pronunciado sobre la reciente operación militar estadounidense que culminó con la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. La dirigente ha negado de forma categórica cualquier conocimiento previo de la operación o la existencia de una negociación con Estados Unidos para facilitar la entrega del mandatario. En sus declaraciones, ha asegurado que el ataque contra la capital venezolana fue una sorpresa para los miembros de su gabinete y ha reiterado su reconocimiento a Maduro como presidente legítimo de la nación.


