La denunciante del alcalde de Algeciras afirma que «el miedo ha cambiado de bando» tras su denuncia por presunta agresión sexual
La militante de Nuevas Generaciones del Partido Popular que ha denunciado al alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, por una presunta agresión sexual, ha hecho pública una carta abierta en la que explica los motivos que retrasaron su comparecencia judicial. En el escrito, la joven asegura que el temor a las repercusiones sociales fue el principal freno para denunciar los hechos, aunque sostiene que, tras iniciar el proceso legal, «el miedo ha cambiado de bando».
La denunciante, quien actualmente ejerce como cargo de confianza en la Oficina de Atención al Mayor del Ayuntamiento de Algeciras, dirigió su misiva a través del diario Europa Sur para solicitar «responsabilidad, empatía y un mínimo de humanidad» a la ciudadanía. En el texto, reconoce que parte de sus temores iniciales sobre el cuestionamiento de su palabra se han cumplido tras leer diversos comentarios públicos sobre su caso.
Según el relato que consta en la denuncia, los hechos habrían tenido lugar el pasado mes de julio en el despacho de la Alcaldía. La joven sostiene que el regidor le tocó el pecho mientras, presuntamente, le ofrecía explicaciones sobre cómo realizarse una autoexploración para la detección de posibles tumores. Debido a estos hechos, la titular del Juzgado número 2 de Violencia sobre la Mujer, encargado de la instrucción, ya ha citado a declarar a la joven para ratificar su testimonio.
En su carta, la denunciante responde a las críticas sobre la demora de tres meses en acudir a la justicia, argumentando que el miedo a enfrentarse a la opinión pública y a defender su historia ante desconocidos fue paralizante. Asimismo, manifiesta su pesar ante los comentarios despectivos, especialmente los procedentes de otras mujeres, y recuerda que conoce al alcalde desde hace 15 años, por lo que «jamás habría imaginado» que ocurriría un incidente de esta índole.
El proceso judicial continúa su curso con la fase de declaraciones testificales y ratificación de la denuncia. La joven concluye su escrito subrayando su derecho a intentar recuperar su vida personal y familiar, pidiendo que se respete la integridad de las personas que deciden denunciar este tipo de situaciones en el ámbito institucional.


