La editorial Anagrama ha concretado el lanzamiento del primer volumen de los diarios del escritor mexicano Sergio Pitol (1933-2018), una obra póstuma que abarca el periodo comprendido entre 1968 y 1980. La edición, que ha corrido a cargo del crítico Ignacio Echevarría, constituye el primer tomo de una serie proyectada de tres y ofrece un registro inédito sobre los años en que el autor residió en diversas ciudades europeas ejerciendo funciones diplomáticas y de traducción.
El libro, que supera las 800 páginas, recoge las anotaciones personales de Pitol durante su estancia en capitales como Belgrado, Varsovia, París, Budapest y Barcelona. A diferencia de su célebre «Trilogía de la memoria», donde el autor reelaboró sus vivencias con fines literarios, estos diarios se presentan en su estado original, definidos por los especialistas como textos «en crudo» que el propio autor pasó a máquina en sus últimos años sin alterar su contenido esencial.
Uno de los aspectos más relevantes de esta publicación es la apertura de temas que Pitol mantuvo en estricta reserva durante su vida pública, como su orientación sexual. El autor, que evitó tratar su homosexualidad en su obra publicada por temor a las repercusiones en su carrera diplomática, aborda la cuestión de manera recurrente en estas notas íntimas, aunque manteniendo un tono discreto y alejado de los detalles explícitos.
El contenido de los diarios combina la «cocina literaria» del autor —referencias a procesos de escritura y listas de lecturas— con observaciones cotidianas marcadas por el desencanto y la fatiga vital. Pitol documenta con minuciosidad tanto sus malestares físicos como su hastío ante los compromisos sociales de las embajadas, ofreciendo un contrapunto a la imagen proyectada en sus libros de madurez, donde los mismos eventos aparecen pulidos y dotados de una estructura narrativa superior.
En el plano de las relaciones intelectuales, el volumen destaca por las menciones a figuras clave de la literatura hispánica. El autor relata sus interacciones en la Barcelona de la «Gauche Divine» y describe su compleja relación con el chileno José Donoso. Asimismo, los textos sitúan a Pitol en la órbita de Carlos Monsiváis y revelan sus críticas hacia el estilo de Carlos Fuentes, a quien llegó a calificar de «artificial» y «sensacionalista» en sus apuntes privados.
La publicación de estos documentos se produce mientras el legado físico de los manuscritos de Sergio Pitol permanece custodiado en la Biblioteca Firestone de la Universidad de Princeton. La institución estadounidense centraliza actualmente gran parte de los archivos de los protagonistas del «Boom» latinoamericano y otras figuras de primer orden, consolidándose como el principal centro de conservación de la memoria literaria de la región frente a la ausencia de archivos similares en los países de origen de los autores.


