REPUBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO ENFRENTA BROTE DE ÉBOLA FUERA DE CONTROL EN ZONA DE CONFLICTO
El actual brote de ébola declarado en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) se encuentra fuera de control, según informaron las autoridades sanitarias y organismos internacionales. La propagación del virus está superando la capacidad de rastreo de los equipos de respuesta, quienes solo han logrado monitorizar al 21% de los contactos identificados en las zonas de mayor riesgo, en un contexto marcado por la violencia armada y los desplazamientos masivos de población.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó la epidemia como una emergencia de salud pública de importancia internacional el pasado 17 de mayo. Según los últimos datos del Ministerio de Salud congoleño, hasta el 21 de mayo se han reportado 83 infecciones confirmadas, 746 casos sospechosos y 1.603 contactos identificados. Las cifras actualizadas ya contabilizan casi 180 fallecimientos probables vinculados al brote, mientras que la tasa de positividad roza el 46%, sugiriendo una amplia circulación viral no detectada.
La situación se ha agravado por la dispersión geográfica del virus, que ya afecta a tres provincias, incluyendo Kivu Sur. En esta región, se ha confirmado un caso cerca de Bukavu, zona bajo influencia del Movimiento 23 de Marzo (M23). Asimismo, la propagación ha alcanzado una dimensión regional después de que Uganda confirmara este sábado tres nuevos casos adicionales, elevando a cinco el total de infectados en su territorio, entre ellos un trabajador sanitario.
Científicamente, el brote presenta un desafío mayor al ser causado por la cepa Bundibugyo, una variante rara para la cual no existen vacunas ni tratamientos con anticuerpos aprobados. La OMS advirtió que las herramientas de diagnóstico habituales, como la plataforma GeneXpert utilizada en crisis anteriores, no son eficaces para detectar esta cepa. A esto se suma la escasez de kits de PCR específicos, según denunció la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).
El entorno operativo dificulta las labores de contención. Gran parte del este de la RDC es accesible únicamente a través de rutas precarias y se encuentra bajo el control de diversos grupos armados. La inestabilidad política ha generado tensiones con la población civil; recientemente, en la provincia de Ituri, se registraron disturbios y el incendio de un centro de tratamiento tras la negativa de las autoridades a entregar el cuerpo de un fallecido para un entierro tradicional. Durante el incidente, seis pacientes huyeron del recinto, incluyendo tres casos confirmados.
En el plano político, la Alianza del Río Congo, vinculada a los rebeldes del M23, ha anunciado la creación de su propia estructura de respuesta al ébola en los territorios que controla. Corneille Nangaa, jefe de la milicia, instó a las comunidades a cooperar con los sanitarios y a no politizar la crisis, calificando al virus como una amenaza que trasciende las divisiones del conflicto armado que enfrenta al grupo con el gobierno de Kinshasa.
Ante el riesgo de una mayor expansión, los países vecinos han endurecido sus medidas sanitarias. Uganda ha suspendido las conexiones de transporte de pasajeros con la RDC, mientras que Ruanda anunció restricciones de entrada para viajeros extranjeros procedentes de las zonas afectadas y cuarentenas obligatorias para sus ciudadanos. La OMS mantiene el nivel de riesgo como «muy alto» dentro del país y «alto» a nivel regional, subrayando la fragilidad de los sistemas de respuesta tras años de crisis humanitarias recurrentes.


