La República Democrática del Congo eleva a 1.269 el balance de fallecidos por ébola tras actualizar registros oficiales
El número de víctimas mortales causadas por el brote de ébola en el noreste y el este de la República Democrática del Congo (RDC) ha experimentado un aumento significativo en las últimas 24 horas, alcanzando los 1.269 fallecidos y cerca de 3.000 casos confirmados. Este repunte en las cifras oficiales no responde a un pico repentino de infecciones, sino a un proceso de armonización y reconciliación de las bases de datos nacionales y provinciales llevado a cabo por las autoridades sanitarias del país africano.
De acuerdo con el último informe técnico del Instituto Nacional de Salud Pública, con datos actualizados al 22 de julio, se contabilizan exactamente 2.905 casos confirmados. La actualización de las cifras supone un incremento de 200 fallecidos y aproximadamente 350 contagios adicionales respecto al balance previo, que situaba la mortalidad en 1.033 personas. Los responsables sanitarios han precisado que estos nuevos datos reflejan la integración de registros de las provincias de Ituri —actual epicentro de la crisis— y Kivu Norte.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha mantenido la calificación de este brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII). La gravedad de la situación se ve agravada por la naturaleza del patógeno: se trata de la cepa Bundibugyo, una variante del virus que, a diferencia de otras cepas identificadas anteriormente, no dispone en la actualidad de una vacuna o tratamiento médico aprobado por las autoridades reguladoras internacionales.
Organismos internacionales han manifestado su preocupación ante la posibilidad de que la propagación del virus esté superando las capacidades operativas de respuesta en el terreno. A pesar de los desafíos actuales, la República Democrática del Congo es reconocida por la comunidad científica como la nación con mayor experiencia global en el manejo del ébola. Desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976 en la localidad de Yambuku, el país ha gestionado más de una docena de brotes epidemiológicos.
Este incremento en el balance oficial subraya la complejidad de la vigilancia epidemiológica en zonas de conflicto y de difícil acceso. Las autoridades gubernamentales y las misiones sanitarias internacionales continúan trabajando en el fortalecimiento de los protocolos de contención para evitar la expansión de la cepa Bundibugyo hacia centros urbanos de mayor densidad poblacional o hacia países limítrofes.


