El Gobierno de Estados Unidos asume la gestión comercial del petróleo venezolano tras la intervención militar
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, ha informado que la administración estadounidense ha tomado el control mayoritario sobre la comercialización de una quinta parte de las reservas de petróleo de Venezuela. Según el funcionario, esta medida tiene como objetivo estabilizar los precios de exportación y reintegrar los beneficios económicos al país sudamericano, tras la operación militar que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro a principios de este año.
En declaraciones ofrecidas a la cadena NewsNation, Wright aseguró que, por primera vez en veinte años, el crudo venezolano se está vendiendo a precios internacionales de mercado. El secretario señaló que anteriormente el Estado venezolano sufría una pérdida constante de recursos debido a que China adquiría el petróleo a valores muy inferiores a los del mercado, sumado a la corrupción interna en la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y la actividad de bandas dedicadas al contrabando.
Control de reservas y alcance de la medida
El anuncio del Departamento de Energía se produce tras las declaraciones del presidente Donald Trump, quien confirmó la adquisición del control mayoritario sobre 65.000 millones de barriles de reservas probadas en territorio venezolano. Esta cantidad representa aproximadamente el 20% del total de los recursos certificados de Venezuela —que posee las mayores reservas del mundo con 300.000 millones de barriles— y supone más del doble de las reservas actuales certificadas de Estados Unidos, estimadas en 38.000 millones de barriles.
Wright enfatizó que la actual estrategia de Washington busca utilizar el comercio y la energía como herramientas de estabilización. «Estamos trayendo ese dinero de vuelta a Venezuela para beneficio de su sociedad, para que puedan erradicar la delincuencia y expulsar a los adversarios del país», manifestó el secretario, calificando la operación como un beneficio mutuo para ambas naciones.
Antecedentes y contexto de la intervención
La actual situación administrativa se deriva de la incursión militar estadounidense ocurrida el 3 de enero de 2026. Según el relato oficial, las fuerzas norteamericanas arrestaron a Nicolás Maduro en una operación de corta duración. Wright justificó la intervención alegando que Venezuela se había convertido en la sede de organizaciones como el partido-milicia Hezbolá en el hemisferio occidental, contando además con la presencia de efectivos rusos y equipos de seguridad de origen chino.
Tras la captura de Maduro, Estados Unidos estableció una «cuarentena» sobre las exportaciones de petróleo para reorganizar la industria local. En la actualidad, el Departamento de Energía mantiene interlocución con los mandos que permanecen en las estructuras de poder para gestionar la transición hacia lo que Wright describió como un futuro de estabilidad, prosperidad y, eventualmente, un gobierno representativo.
Posición frente a otros mercados internacionales
Consultado sobre la posibilidad de aplicar medidas similares en otras regiones con conflictos energéticos, como el comercio entre Irán y China, Wright descartó una intervención de la misma naturaleza. No obstante, reiteró que el mercado energético bajo regímenes autoritarios tiende a la «implosión económica» debido a la imposibilidad de comerciar a precios justos, lo que beneficia a intermediarios externos en detrimento de las poblaciones locales.
Con este movimiento, la Administración Trump consolida su influencia sobre aproximadamente el 17% del suministro mundial de petróleo, asegurando que la gestión de estos recursos se mantendrá bajo estándares comerciales supervisados para garantizar que los ingresos retornen al erario venezolano bajo este nuevo esquema de colaboración.


