Estados Unidos insta a la OTAN a transformarse en una «alianza de línea dura» y elevar el gasto al 5% del PIB
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha reclamado este jueves en Bruselas una transformación profunda de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con el objetivo de que recupere su naturaleza como una «alianza militar de línea dura». Durante la reunión de ministros de Defensa de la Alianza, el jefe del Pentágono ha instado a los socios europeos a asumir el liderazgo de la defensa convencional en el continente y ha advertido de que Washington fiscalizará de manera estricta el cumplimiento de los compromisos de inversión de cada Estado miembro.
Hegseth ha enmarcado esta nueva etapa bajo el concepto de «OTAN 3.0», una evolución que busca revertir lo que la Administración estadounidense considera un periodo de «distracción y desmilitarización» iniciado tras el fin de la Guerra Fría. Según el representante estadounidense, los aliados deben elevar su inversión en materia de defensa hasta alcanzar el 5% de sus respectivos Productos Interiores Brutos (PIB). En este sentido, ha subrayado que Washington será «franco, tanto en privado como en público», a la hora de señalar a las naciones que no cumplan con estas metas de gasto.
En su intervención ante el Consejo del Atlántico Norte, el secretario de Defensa ha criticado la trayectoria de la organización en las últimas décadas, calificándola de «tigre de papel» debido a un enfoque que, a su juicio, se ha desviado hacia cuestiones ajenas al combate. Hegseth ha lamentado que, durante el periodo que denomina «OTAN 2.0», las prioridades se centraran en la equidad de género, el cambio climático y la austeridad presupuestaria, lo que habría provocado una caída en las capacidades industriales y militares de los Estados europeos.
La propuesta de la «OTAN 3.0» pretende inspirarse en los orígenes de la Alianza, donde figuras históricas como Winston Churchill, Charles de Gaulle o Konrad Adenauer proyectaron una Europa con capacidad militar autónoma y aliada con Estados Unidos. Para el Pentágono, este retorno a las raíces militares es esencial para garantizar una disuasión real ante las amenazas contemporáneas y asegurar la viabilidad del Artículo 5 sobre defensa mutua.
Este endurecimiento del discurso coincide con el reciente anuncio de Washington de reasignar una parte significativa de sus medios militares desplegados en Europa hacia la región del Indo-Pacífico. Este reajuste estratégico reduce la participación estadounidense en el Modelo de Fuerzas de la OTAN, lo que obliga a los aliados europeos a cubrir las vacantes operativas. Países como España, Alemania y Países Bajos ya han comenzado a coordinar esfuerzos para reemplazar los efectivos y recursos que Estados Unidos desplazará fuera del teatro europeo.
Finalmente, Hegseth ha rechazado que este movimiento suponga una retirada de los compromisos globales de su país. Por el contrario, ha definido el reajuste como una «muestra de liderazgo» bajo la Administración Trump, orientada a equilibrar las responsabilidades dentro de la Alianza y garantizar que cada miembro contribuya de manera proporcional a la seguridad colectiva frente a los actuales desafíos geopolíticos.


