El Departamento de Estado de EE. UU. deniega el visado a Ada Colau y defiende que la entrada al país «es un privilegio»
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha ratificado este jueves su decisión de denegar el visado a Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona y actual candidata a la Presidencia del Gobierno por el Frente Amplio. A través de un portavoz oficial, la diplomacia estadounidense ha subrayado que el acceso al territorio norteamericano constituye «un privilegio, no un derecho», respondiendo así a las críticas de la dirigente política, quien ha calificado la medida de «veto ideológico» y político.
La resolución administrativa impide a Colau desplazarse a Puerto Rico, donde tenía previsto participar en el encuentro municipalista internacional ‘Fearless Cities’ dentro de dos semanas. Según ha señalado un portavoz del Departamento de Estado, bajo la actual Administración del presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, el proceso de visados prioriza los intereses estadounidenses mediante una «revisión rigurosa y una investigación exhaustiva» para determinar la elegibilidad de cada individuo bajo la ley federal.
El proceso de denegación se inició tras serle rechazada la autorización electrónica (ESTA), trámite que sí fue aprobado para el resto de su comitiva. Ante esta situación, la candidata del Frente Amplio se sometió hace quince días a una entrevista presencial en la Embajada de Estados Unidos en Madrid. Según fuentes de su entorno, el interrogatorio diplomático versó mayoritariamente sobre su activismo propalestino y su participación en la flotilla de ayuda humanitaria hacia Gaza, que derivó en su retención por parte de las autoridades israelíes.
La notificación definitiva de denegación se ampara formalmente en la sospecha de que la solicitante pudiera tener intenciones de inmigrar ilegalmente al país. No obstante, el equipo de la exregidora considera este argumento una justificación administrativa para encubrir una motivación política, vinculada a la postura de la Administración Trump respecto a las organizaciones de apoyo a Palestina. Cabe recordar que el pasado mes de abril, Washington calificó dicha flotilla como una «iniciativa pro-Hamás» y advirtió de consecuencias legales para sus integrantes.
Tras confirmarse el veto, Colau ha denunciado públicamente lo que considera una muestra de «autoritarismo» por parte del Ejecutivo estadounidense, criticando la restricción de fronteras a perfiles políticos disidentes. La decisión ha provocado diversas reacciones en el arco parlamentario español; mientras el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha cuestionado la coherencia de la política migratoria estadounidense, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha manifestado su respaldo institucional a la candidata ante la decisión de la administración norteamericana.


