La ONU enfrenta dificultades para distribuir 20.000 toneladas de ayuda alimentaria en Cuba por falta de combustible
Naciones Unidas mantiene actualmente cerca de 20.000 toneladas de alimentos y suplementos nutricionales en territorio cubano cuya distribución se encuentra paralizada o ralentizada debido a la severa escasez de combustible que afecta a la isla. Esta crisis logística, vinculada a las restricciones en el suministro de hidrocarburos y al endurecimiento de las sanciones internacionales, coincide con un periodo de alta vulnerabilidad económica y social en el país caribeño.
Según fuentes cercanas a los organismos internacionales, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) cuenta con unas 11.000 toneladas de insumos varadas en los puertos de Mariel, en el occidente, y Santiago de Cuba, en el oriente. A estas cifras se suman decenas de contenedores gestionados por Unicef y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que presentan serias demoras en sus procesos de extracción y traslado hacia los puntos de entrega final.
Adicionalmente, el PMA conserva en sus almacenes distribuidos por el país más de 8.000 toneladas de productos básicos que están siendo repartidos a un ritmo significativamente inferior al programado. Las estimaciones de las agencias de la ONU indican que se precisan aproximadamente cinco millones de litros de diésel anuales para garantizar la operatividad de sus programas de asistencia, una meta que hasta el momento no cuenta con una solución logística o financiera viable.
El escenario de asistencia humanitaria se ha visto agravado por la reciente retirada de servicios de importantes navieras internacionales. Tras la ampliación de las medidas de presión económica por parte de la administración estadounidense, empresas como la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd han optado por dejar de aceptar nuevos pedidos con destino a Cuba de forma preventiva. Esta situación mantiene bloqueadas miles de toneladas adicionales de alimentos ya adquiridos en el exterior que no pueden ser embarcadas.
Las alternativas para paliar el déficit energético presentan obstáculos estructurales considerables. Los organismos internacionales consideran ineficiente la importación de combustible mediante isotanques de pequeña capacidad, mientras que la contratación de buques cisterna resulta excesivamente costosa para los volúmenes de diésel requeridos. Asimismo, el riesgo de sanciones financieras desincentiva la participación del sector privado en estas operaciones de suministro.
Esta parálisis logística ocurre en un contexto de máxima presión sobre la economía cubana, que desde principios de año enfrenta una política de sanciones reforzada. Mientras las agencias de Naciones Unidas buscan mecanismos para desbloquear la distribución de los recursos, la coyuntura energética sigue limitando la capacidad de respuesta ante las crecientes necesidades nutricionales detectadas en diversos sectores de la población de la isla.


