La trayectoria de Serguéi Eisenstein y el totalitarismo soviético centran la nueva obra de Guzel Yájina
La editorial Acantilado ha presentado recientemente «Eisen», la nueva novela monumental de la escritora tártara Guzel Yájina, que profundiza en la figura del cineasta Serguéi Eisenstein y su compleja relación con el régimen soviético. A través de 612 páginas, la autora analiza la vida del director de «El acorazado Potemkin» como un paradigma de los artistas de vanguardia que, tras ponerse al servicio de la Revolución, terminaron siendo víctimas de la deriva totalitaria del sistema estalinista.
La obra se estructura bajo una técnica de montaje inspirada en la propia gramática cinematográfica del protagonista. El relato comienza con el ataque al corazón que sufrió el cineasta en 1948 y, a partir de ese suceso, reconstruye cronológicamente su trayectoria profesional y personal. Yájina documenta con precisión los rodajes, sus viajes a Hollywood y México, así como su formación bajo la tutela de Meyerhold, ofreciendo una visión detallada del desarrollo del lenguaje visual del cine en la primera mitad del siglo XX.
El núcleo narrativo explora el denominado pacto fáustico de los intelectuales soviéticos. El texto sitúa a Eisenstein en un ecosistema cultural de excepción, conviviendo con figuras como Mayakovski, Shostakovich, Pasternak y Malévich. La novela describe cómo el idilio inicial entre la vanguardia artística y los ideales revolucionarios fue sustituido por el rigor del realismo socialista y las purgas de 1938, lo que obligó a muchos creadores a elegir entre el silencio, el exilio interior o el sometimiento ideológico.
La investigación de Yájina resalta las paradojas de un artista que fue el máximo propagandista del régimen mediante el uso del montaje cinematográfico como herramienta de influencia social. No obstante, la autora señala que esta misma capacidad creativa fue la que precipitó su caída en desgracia. Tras el éxito de sus primeros trabajos, su última gran producción, «Iván el Terrible», fue interpretada como una crítica a la figura del autócrata, lo que provocó la prohibición de su segunda parte por orden directa de Iósif Stalin.
Además del contexto político, «Eisen» aborda las dimensiones privadas del director, incluyendo su relación con su madre y su incapacidad para establecer vínculos emocionales fuera de su obra. La narrativa también incorpora a figuras clave de la censura y el control ideológico de la época, como el productor Boris Shumyatski y Andréi Zhdánov, responsables de la supervisión estética de la Unión Soviética durante el periodo estalinista.
Con esta publicación, Yájina se suma a una corriente literaria contemporánea que utiliza la ficción biográfica para examinar las contradicciones de los artistas bajo sistemas totalitarios. Al igual que otras obras recientes sobre Shostakovich o Mayakovski, la novela «Eisen» presenta la vida del cineasta no solo como una biografía técnica, sino como un testimonio de las tensiones permanentes entre la libertad creativa y las exigencias del poder político.


