Felipe VI reafirma la soberanía de Ceuta y Melilla y reclama el retorno de quienes entraron de forma irregular
El Rey Felipe VI ha realizado una declaración institucional en Ceuta en la que ha subrayado que los ciudadanos que accedieron de manera irregular a la ciudad autónoma deben regresar a sus países de origen. Durante su intervención, el monarca ha calificado los acontecimientos del pasado mes de julio como una «violación de nuestras fronteras», enfatizando la necesidad de respetar los límites territoriales del Estado español.
El Jefe del Estado ha incidido en que la soberanía y la integridad territorial de España son aspectos «indiscutibles» y no están sujetos a negociación. «Ceuta y Melilla son una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que es España», manifestó el monarca, vinculando la estabilidad de estas ciudades con la seguridad y la estructura constitucional del país.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión diplomática, tras las recientes informaciones que confirman la entrada de buques marroquíes en aguas de jurisdicción española sin la debida autorización durante los episodios de presión migratoria. Asimismo, el discurso del Rey responde a las manifestaciones de diversos miembros del Gobierno de Marruecos, quienes en las últimas semanas han cuestionado de forma abierta la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas.
La visita y el mensaje real han sido seguidos con especial atención ante el debate sobre la respuesta diplomática que el Ejecutivo debe ofrecer a las violaciones de las aguas territoriales. En este sentido, la intervención de Felipe VI busca consolidar una postura de firmeza institucional frente a los desafíos fronterizos y las reclamaciones territoriales externas.
Finalmente, el monarca ha apelado a la unidad nacional en torno a la protección de las fronteras, situando el cumplimiento de la ley y el respeto mutuo entre naciones como pilares fundamentales para la convivencia en la región. El mensaje refuerza el papel de la Corona como garante de la integridad del Estado en momentos de complejidad en la política exterior.


